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Los primeros injertos se realizarán en un año y la fruta se comercializará en 2010
Una década le ha costado al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) desarrollar las cinco variedades de mandarinas tardías presentadas ayer por el consejero de Agricultura, Juan Cotino. Con ellas comenzará el plan de reconversión citrícola. Los agricultores podrán adquirir las yemas para realizar injertos en la primavera de 2008 y un año más tarde estarán disponibles los plantones. Se espera que las primeras mandarinas lleguen al mercado en 2010.
Las nuevas variedades de mandarina tardía -se recolecta de finales de marzo a principios de mayo- se han obtenido a partir de la modificación de las clases Moncada y Murcott y por el cruce de tipos ya existentes, como Fortune, Kara o Ellendale. Las organizaciones agrarias valencianas consideran positiva la introducción de nuevos tipos de mandarina, sobre todo porque permitirá descongestionar el exceso de producción de mandarina en primera campaña, así como reducir el problema de la polinización cruzada.
La primera fase de introducción de las nuevas variedades cubrirá 20.000 hectáreas (alrededor de 10 millones de naranjos, el 12% de la superficie citrícola total) y se desarrollará en dos años. Se pretende con ello sustituir progresivamente variedades menos rentables. El IVIA trabaja en otras 15 variedades y Cotino avanzó que el próximo año podrían presentarse cinco nuevas. Cuando se introduzcan, dijo, el porcentaje de superficie reconvertida de mandarina alcanzará el 25%.
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