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Para 2020, el 10% de los carburantes para el transporte en la UE deben ser obtenidos de materia vegetal

El especial énfasis que están poniendo Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en los carburantes biológicos puede encarecer aún más los alimentos, según indica el informe Perspectivas Económicas Mundiales del Fondo Monetario Internacional (FMI), que pide bajar los aranceles a la entrada de combustible ecológico de Brasil y otros países tropicales.
«Mientras que a pequeña escala los carburantes biológicos pueden ser un suplemento beneficioso del suministro energético, promover su uso a niveles insostenibles con la actual tecnología es problemático», afirma el organismo que dirige Rodrigo Rato. En concreto, Estados Unidos pretende doblar el consumo de etanol para 2017, lo que requerirá un aumento del 30% de la producción de maíz en los próximos cinco años.
La UE, por su parte, se ha comprometido a que para 2020 el 10% de los carburantes para el transporte se obtengan de materia vegetal, lo que obligará a los países miembros a dedicar el 18% de su terreno cultivable a producirla. Charles Collyns, subdirector del departamento de análisis del FMI, cree que esas metas son "muy ambiciosas" y que el uso de los cultivos para combustible elevará el precio de los alimentos en todo el mundo, especialmente el del trigo, maíz y soja.
Para evitar problemas, Collyns aconseja a Estados Unidos y a Europa reducir los aranceles que gravan el etanol producido en Brasil y en los países tropicales a base de caña de azúcar, un proceso que es más barato que el seguido a partir de maíz o remolacha.
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