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La situación actual está provocando incrementos de costes especialmente para las industrias de piensos y los ganaderos en España
Los países comunitarios deben cambiar su actitud sobre los productos transgénicos y acelerar su aceptación o, de lo contrario, la agricultura y ganadería europeas sufrirán pérdidas económicas en los próximos años. Así lo pone de manifiesto un documento presentado por la Comisión Europea, que advierte de que es «urgente tomar las medidas necesarias».
El actual estancamiento a la aprobación de organismos modificados genéticamente (OMG) en la Unión Europea está provocando incrementos de costes especialmente para las industrias de piensos y los ganaderos en España, entre otros países. A juicio de Bruselas, los Estados de la UE deberían ser más flexibles a la hora de aceptar la importación de productos con OGM de países como Argentina o Brasil, y también tendrían que «acelerar» los procedimientos internos para aprobar expedientes de nuevos transgénicos.
Desde que la UE puso fin en 2004 a la moratoria contra la autorización de transgénicos, todos los OMG se han aprobado unilateralmente por Bruselas porque «ni un solo expediente» ha contado con una mayoría de países a favor.
Las restricciones a las importaciones de maíz transgénico provocan incrementos de costes en el sector agrícola de España, Portugal, Reino Unido y Holanda, por ser países con acceso a puertos, explica el informe. Esto implica gastos añadidos, como el traslado de maíz de Hungría a España, cuyo coste asciende a 60 euros por tonelada.
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