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El objetivo es intensificar el control sobre los productores y los distribuidores de alimentos

La presión exterior, tras los últimos escándalos relacionados con productos fraudulentos chinos exportados, ha llevado a las autoridades de Pekín a poner en marcha una normativa especial para la supervisión de la seguridad de sus alimentos y fármacos.
Esta normativa tiene como objetivo intensificar el control sobre los productores y los distribuidores de estos artículos. Además, las autoridades de inspección y cuarentena someterán los informes de calidad de las exportaciones a los medios de comunicación de manera regular.
Los gobiernos locales deberán supervisar la seguridad alimentaria y los exportadores que presenten certificados de calidad falsos, o eludan los controles, serán multados por un valor tres veces mayor que el de sus bienes.
Por su parte, el primer ministro chino, Wen Jiabao, ha instado a las empresas del país a mejorar la calidad de sus producciones para mejorar la reputación de los productos chinos.
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