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Clasifica a los peces en función de su potencial de crecimiento. Este sistema reduce el impacto ambiental de las instalaciones
Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha creado un modelo matemático que permite optimizar las estrategias de alimentación de los peces que se crían en las piscifactorías. Este sistema, que clasifica a los peces en función de su potencial de crecimiento, se desarrolla a partir de imágenes captadas por un dispositivo fotográfico y de vídeo ubicado en la propia instalación. Su aplicación evita extraer los peces del agua para pesarlos o realizar muestreos periódicos, lo que puede provocar debilidad inmunológica en los animales, informa el CSIC.
Juan Antonio Rielo, responsable de esta iniciativa, destaca que el modelo creado "reporta beneficios en términos medioambientales, dado que permitiría reducir las pérdidas de pienso no consumido y la producción de heces que contaminan el fondo marino". Además, al limitar el consumo de piensos, «permite ejercer menor presión sobre las materias primas que se utilizan para fabricarlos».
La base del dispositivo son imágenes de los peces tomadas mediante un equipo convencional de fotografía y vídeo, que cuenta con un software que ejecuta el modelo matemático. El sistema «clasifica a cada animal en función de si su ingesta de alimento debe aumentarse, disminuirse o mantenerse en función de su potencial de crecimiento al compararlo con un modelo de referencia incluido en el dispositivo», explica Rielo. De esta manera, se consiguen datos de forma instantánea sobre el peso y el tamaño de los peces, lo que acelera la toma de decisiones sobre las estrategias de alimentación necesarias.
«Gracias a este equipo, se podría optimizar el suministro de pienso, además de evitar los habituales trabajos de pesaje y medición para la clasificación de peces durante el cultivo», afirma Rielo, que trabaja en el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (Castellón), perteneciente al CSIC.
Con este procedimiento se superan además las limitaciones de los actuales muestreos periódicos de las poblaciones de peces, con el consiguiente estrés al que se les somete y que conlleva la pérdida casi segura de un día de alimentación y un mal aprovechamiento metabólico del alimento durante uno o dos días más, lo que puede debilitar el sistema inmunológico de los peces.
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