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Esta energía puede afectar a los precios alimentarios y a los ingresos de la población rural
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha dado a conocer una herramienta cuya finalidad es asegurar que la bioenergía no perjudique a la seguridad alimentaria mundial. Esta herramienta, un «marco analítico» diseñado por un equipo de economistas de la FAO, el Instituto Copérnico de la Universidad de Utrecht (Holanda) y el Oeko-Institut de Darmstadt (Alemania), permite a los gobiernos interesados en entrar en el sector bioenergético calcular el efecto de las decisiones de su política en la seguridad alimentaria de sus poblaciones.
La bioenergía puede afectar a los precios alimentarios y a los ingresos de la población rural y, por tanto, «tiene importantes consecuencias -tanto positivas como negativas- para la seguridad alimentaria», explica la FAO. A través de cinco pasos, el marco analítico permite evaluar: el potencial técnico de biomasa; los costes de producción de biomasa; el potencial económico de la bioenergía; las consecuencias macroeconómicas; el impacto nacional y doméstico, y las consecuencias para la seguridad alimentaria.
«Un análisis de los resultados permitirá determinar el potencial bioenergético real, así como los hogares más vulnerables cuya seguridad alimentaria está en peligro», afirma la FAO. Esta nueva metodología se va a experimentar sobre el terreno en tres países (Perú, Tailandia y Tanzania), antes de que esté disponible para la comunidad internacional en general.
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