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Redactarán una serie de directrices internacionales para gestionar responsablemente esta pesquería
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) está promoviendo una serie de reuniones para debatir medidas sobre cómo proteger mejor los recursos pesqueros en aguas profundas. La primera ronda de conversaciones tuvo lugar la semana pasada en la sede de la FAO en Roma, y la segunda está previsto que se celebre en agosto.
Los participantes -la Unión Europea (UE) y 53 países- redactarán un borrador con una serie de directrices internacionales para gestionar responsablemente la pesca en aguas profundas y proteger las especies del fondo marino y los ecosistemas sensibles en alta mar fuera de las jurisdicciones nacionales.
Hasta ahora, pocos países han desarrollado políticas y planes específicamente relacionados con la gestión de la pesca en aguas profundas, ya que es una actividad relativamente nueva y requiere una cantidad considerable de recursos en términos de inversión y tecnología.
Regular esta actividad en áreas de alta mar fuera de las zonas exclusivas económicas resulta todavía más problemático si cabe, puesto que, según la FAO, requiere soluciones multilaterales que impliquen no sólo a los países cuyas embarcaciones se dediquen a la pesca en aguas profundas, sino también a otros Estados interesados.
"A través de estas reuniones estamos intentando ayudar a los países a trabajar individual y colectivamente para asegurar la sostenibilidad de la pesca en aguas profundas, prevenir los efectos adversos en los ecosistemas marinos vulnerables, y proteger la biodiversidad marina", explicó Jean-François Pulvenis de Séligny-Maurel, responsable de la Dirección de Políticas y Planificación Pesqueras de la FAO.
Muchas especies de peces de aguas profundas crecen despacio, alcanzan su madurez sexual tarde, y no siempre se reproducen cada año. Como resultado, tienen poca capacidad de resistencia ante la pesca intensiva, y la recuperación de la sobrepesca puede llevar generaciones.
Hasta hace poco, la gran profundidad en alta mar dificultaba la pesca, al tiempo que la abundancia de poblaciones de peces en mares menos profundos disminuía el atractivo de pescar en zonas de difícil explotación. Pero a finales de la década de los 70, la disminución de las oportunidades de pesca en las zonas costeras y la mejora de la tecnología de los aparejos y los instrumentos de navegación llevaron al aumento de la pesca de profundidad en las zonas exclusivas económicas y en alta mar.
De 1950 a 1977, la pesca en aguas profundas representó menos del 1% de media de todas las capturas marinas. Entre 1995 y 2005 este porcentaje aumentó hasta casi el 3% de media y en 2005 representó ya el 4% de todas las capturas marinas (3,3 millones de toneladas).
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