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El objetivo es garantizar la protección de la salud humana, el bienestar animal y el medio ambiente
La legislación comunitaria que regula el uso y tratamiento de los productos derivados de animales en la Unión Europea (UE) podría ser modificada, según propuso ayer la Comisión Europea. El objetivo de esta modificación sería facilitar el uso, tratamiento y desecho adecuados de estos productos, a la vez que se preservan los actuales elevados niveles de protección de la salud humana, bienestar animal y protección medioambiental.
Cada año se producen en el conjunto de la UE más de 15 millones de toneladas de productos de origen animal, gran parte de los cuales se utilizan para producir cosméticos, medicamentos o herramientas de diagnóstico médico. Bruselas pretende detallar en qué casos se aplicarán las nuevas normas para proteger la salud humana, el bienestar animal y el medio ambiente, y proporcionar un marco legal que contemple de forma proporcionada los riesgos asociados con su utilización, de forma que se facilite el uso de materiales de origen animal para aplicaciones tecnológicas cuando se determine que no entrañan riesgos para la salud.
La propuesta del Ejecutivo comunitario "actualiza las normas existentes sobre productos de origen animal al eliminar las cargas innecesarias y solapamientos en la medida de lo posible, al tiempo que se clarifican otras legislaciones relacionadas y aplicables" a estos productos, según señaló la comisaria de Salud, Androulla Vassiliou, que destacó que "las salvaguardas fundamentales para la salud humana y animal se mantienen para proteger al consumidor". Así, la propuesta de Bruselas mantiene la división por categorías de empleo de los productos de origen animal, ya sean para su empleo como producto alimentario, aplicaciones técnicas u otros usos. También se mantiene la necesidad de detallar si un producto derivado de animales debe ser destruido.
La propuesta de la Comisión también mantiene la obligación de los Estados miembros de garantizar que este tipo de productos sean recogidos y desechados sin ninguna "dilación indebida", así como la prohibición de utilizar productos de origen animal como alimento para animales de la misma especie o en el caso de que sean perjudiciales para la salud humana.
Bruselas aseguró que la propuesta no implicará que se puedan utilizar materiales derivados de animales enfermos para la alimentación del ganado. Además, la propuesta mantiene la actual prohibición de alimentar a cerdos con desechos animales, incluso en el caso de que estos despojos sean tratados.
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