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Unos 52 millones de personas pasan hambre y cerca de nueve millones de niños sufren desnutrición en la región
La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala en un informe que la reducción en el desperdicio de alimentos, que provoca la pérdida de miles de toneladas de productos en buen estado, puede mejorar de una forma rápida y eficaz la disponibilidad total de comida en América Latina.
El documento recuerda que sólo en Brasil se desperdician anualmente unas 70.000 toneladas de alimentos, con una pérdida del 64% de lo que se planta por un mal manejo de la cadena productiva y hábitos de alimentación. En México, son unas 23.000 las toneladas de comida las que se tiran a la basura cada año por el descuido en el manejo de alimentos, principalmente en cereales y frutas, mientras que en Colombia se desperdician unas 15.000 toneladas.
"Estamos hablando de cantidades abismales", comentó Andrés Pascoe, uno de los autores del informe. Lo más paradójico es que en la región, una de las más ricas en producción de alimentos, unos 52 millones de personas pasan hambre y cerca de nueve millones de niños sufren desnutrición.
La FAO afirma que la mayor parte de los alimentos que se desperdician va a vertederos tradicionales, aumentando los niveles de basura, en lugar de ser aprovechados para fertilizantes o ingresar en circuitos de bancos de alimentos, comedores populares o producción de bioenergía. La organización apunta que el enorme desperdicio se produce a escala familiar, de la producción y de las ventas, provocando en las tres áreas considerables pérdidas económicas.
En las familias se produce porque la mayoría compra muchos más alimentos de los que realmente consume, junto a la cada vez menor elaboración de productos caseros y un debilitamiento de la costumbre de reciclar la comida. En la producción muchos alimentos se pierden en las labores de cosecha y transporte, por lo que se debieran mejorar las técnicas de recolección y los métodos de conservación, junto con promover la compra de productos locales, pues así estos llegan más frescos al consumidor.
En el área de venta, referido a restaurantes o supermercados, la FAO recomienda un mejor aprovechamiento de los recursos sobrantes, a través de la creación de bancos de alimentos, encargados de recolectar y distribuir entre los más pobres la comida que se desecha.
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