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El ayuntamiento de Móstoles está a la espera de encontrar una nueva ubicación
Tres años después de que fueran enjauladas, a raíz de la alarma desatada por las de gripe aviar, una treintena de ocas continúan encerradas en el vivero del barrio mostoleño de El Soto.
En un principio, el grupo estaba formado por unos 200 animales, pero a lo largo de este tiempo han ido muriendo poco a poco, debido a las malas condiciones en las que se encuentran, encerradas al sol y sobre un suelo de cemento.
Desde el ayuntamiento se han encargado de alimentarlas y buscan una nueva ubicación para estas aves. El colectivo ecologista ha solicitado al ayuntamiento de Móstoles que libere a las que quedan en este momento porque, de lo contrario, van a acabar muriendo tanto ellas como sus crías. Sin embargo los vecinos de El Soto no quieren que estén en la zona por cuestiones de limpieza.
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