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Se trata de la flubendiamida y la metaflumizona, dos sustancias compatibles con el control biológico
El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) ha autorizado de manera temporal dos materias activas únicas para poder combatir la plaga de la "Tuta absoluta", más conocida como la polilla del tomate. Se trata de la flubendiamida, que se recomienda para su uso en el tomate de invernadero, y de la metaflumizona, aconsejada para el tomate tanto al aire libre como en invernadero, que podrán usarse hasta el próximo 10 de febrero.
Tanto el Fenos (como se le llama a la flubendiamina) como el Alverde (la metaflumizona) no estarán en stock en los almacenes hasta finales de mes. "Al haberse autorizado hace tan pocos días, todavía se precisa de un tiempo para que los agricultores puedan contar con ellos en sus invernaderos", apuntó Ángel López, técnico de la organización agraria Asaja en Almería. López aseguró que ambas materias son compatibles con el control biológico, ya que el Fenos actúa de forma selectiva contra la plaga a la que va dirigida y el Alverde es respetuoso con el medio ambiente. Ambos no son tóxicos para los polinizadores y apenas tienen impacto sobre los insectos beneficiosos.
El Ministerio ha establecido una serie de reglas a seguir para la aplicación de ambas materias activas. El técnico de Asaja-Almería señaló que para el Fenos se ha especificado que son 25 gramos por hectolitro con un máximo de 375 gramos por hectárea y un máximo de dos aplicaciones por ciclo de cultivo. Además, tiene un plazo de seguridad de un día, lo que permite recoger tu cultivo al día siguiente de aplicar el producto. Por lo que se refiere al Alverde, tiene una dosis establecida de 0,1% con un máximo de un litro por hectárea y un número máximo de aplicaciones de dos por ciclo de cultivo. Por el contrario, esta materia cuenta con un plazo de seguridad de tres días.
Esta autorización va a ser importante para el sector productor, ya que con estas materias activas ya son cuatro las que están dentro del registro de materias que actúan contra la Tuta, lo que supone una mayor variabilidad a la hora de luchar contra esta plaga, señaló Carlos Palomar, director general de la Asociación Española para la Protección de las Plantas (Aepla). "Cuantas más posibilidades de alternar familias de materias activas tengamos, más beneficioso será para la planta y así se evitará que la Tuta sea más resistente a las soluciones que hay en la actualidad", añadió.
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