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Se realizan controles documentales y físicos de los animales que llegan a Canarias
Con el fin de prevenir la introducción de la enfermedad de la lengua azul en el archipiélago canario, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias ha adoptado un catálogo de medidas de salvaguardia. La enfermedad, que afecta a ovinos, bovinos, caprinos, dromedarios y rumiantes salvajes, no se ha extendido todavía por territorio canario, explicó la titular del departamento, Pilar Merino. Estas medidas se basan en controles documentales y físicos que se practican a las partidas de animales que llegan a territorio insular.
La lengua azul o fiebre catarral ovina está incluida en el Código Zoosanitario Internacional de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) y en la lista A de enfermedades de declaración obligatoria de la Unión Europea (UE). La enfermedad, que no es contagiosa, está producida por un virus de la familia Reoviridae, de la que se han descrito 24 serotipos. Se transmite por la picadura de mosquitos del género Culicoides y se distribuye en todas aquellas regiones donde está presente el insecto vector. El 13 de octubre de 2004 se puso de manifiesto la circulación del virus de la lengua azul en territorio peninsular. Los últimos datos revelan la circulación en la Península de los serotipos 1 y 8.
La Consejería canaria explica que la situación epidemiológica de la enfermedad de la lengua azul en el ámbito nacional peninsular, así como en el de gran parte de los territorios de la Unión Europea (UE), es "alarmante". La práctica totalidad de las partidas de animales bovinos, ovinos, caprinos y camélidos que llegan a Canarias, procedentes de otras comunidades autónomas o de intercambios comunitarios, proceden de zonas restringidas, por lo que están vacunados, o bien han transitado por zonas no libres de la enfermedad, apunta.
Las medidas del Ejecutivo canario se basan en dos mecanismos, uno de ellos de control documental, en el que se exige una certificación en origen cumplimentada por las autoridades oficiales competentes en materia de Sanidad Animal. El segundo mecanismo, de control físico, implica una serie de actuaciones a la llegada al territorio insular. A la llegada a Canarias se procederá a desarrollar las medidas de control físico, que se basan en la desinsectación ambiental e individual inmediata de la partida, con lo que se consigue un colchón temporal sanitario, indica la Consejería.
Desde que el Gobierno canario adoptó estas medidas se han investigado un total de 3.944 animales procedentes de comercio con la Península y con la UE. En estas actuaciones se han detectado y sacrificado a 11 animales positivos a la enfermedad de la lengua azul. Cualquiera de esos animales podría haber constituido un foco de expansión de la enfermedad por el territorio insular, con el consiguiente riesgo para las cabañas ganaderas bovina, ovina y caprina, señalan las autoridades.
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