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"Los priones podrían acumularse en el tejido muscular". Esta es la conclusión de un trabajo del equipo de Stanley Prusiner publicado en Proceedings, de la Academia Americana de las Ciencias. Los expertos solicitan también más investigaciones para conseguir un modelo de test más rápido en los animales infectados.
Las investigaciones del equipo de Stanley Prusiner, descubridor de los priones y Premio Nobel de Medicina por ello en 1997, han vuelto a revolucionar la información científica relacionada con la EEB. Los resultados de su trabajo con ratones destaca que los priones, agentes causales de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob y Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), pueden encontrarse en el tejido muscular, sobre todo en los cuartos traseros del animal.
Las conclusiones, publicadas en el último número de la revista norteamericana Proceedings de la Academia de las Ciencias, son preliminares y según los investigadores todavía es muy pronto y en ningún caso deben provocar la alarma en la sociedad. Prusiner, director del Instituto de Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), y su equipo comenzaron esta investigación hace cinco años con el objetivo de encontrar un modelo de test más rápido para la detección de animales afectados por "mal de la vacas locas".
Hasta ahora los proteínas dañinas se habían detectado en el cerebro del animal, así como en la médula espinal y los tejidos linfáticos. De ahí que, como medida de prevención, muchos gobiernos aprobaron la prohibición de la comercialización de estos MER (materiales específicos de riesgo).
Conclusiones preliminares
El trabajo de Prusiner y su equipo trabajó con ratones sanos a los que se inyectaron priones infectados. En sus observaciones comprobaron que los priones eran capaces de reproducirse en el tejido muscular del animal con una acumulación más concentrada en las patas posteriores del animal, dato que de momento el equipo no determina por qué se produce de esta forma.
Los investigadores ponen el acento en que se trata de un trabajo realizado con ratones por lo tanto todavía es demasiado pronto para trasladar estas conclusiones a los animales destinados al consumo humano. Algunos países, como Francia, y según el diario Libération, han puesto en marcha la realización de test rápidos en la carne de bovinos que no forman parte de la cadena alimentaria y cuyos resultados se presentarán en los próximos días. Y también el Comité Científico de la Unión Europea comenzará con esta tarea en los próximos meses.
Test de detección mas rápido
La necesidad de encontrar un test de diagnóstico de EEB más rápido y eficaz es una de las premisas del trabajo del Nobel. Según el diario The New York Times la compañía InPro Biotechnology en San Francisco es la que está desarrollando un modelo de test en base a las investigaciones desarrolladas por la UCSF. Según el citado periódico, el modelo de "test muscular" podrá empezar a aplicarse en los próximos meses.
Los expertos también apuntan que las conclusiones preliminares implican la necesidad de nuevos trabajos de investigación en este campo. El diario francés Libération explica que en el debut de la enfermedad, en la década de los años 90, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había clasificado el tejido muscular como categoría donde no se había detectado nunca la infección e insistía en que el filete de vacuno era seguro. A principios del mes de marzo el número de personas afectadas por la variante humana del "mal de las vacas locas" ascendía a 116 personas, la mayoría de ellas en el Reino Unido.
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