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Las incógnitas del brote de gripe aviar en Bélgica y Holanda

Los científicos descartan riesgos de transmisión alimentaria debidos al virus de la influenza aviar

Imagen: © Ars Image Gallery

La reciente epidemia de gripe aviar que ha afectado Bélgica y Holanda, principalmente, se ha saldado por el momento con 28 millones de aves sacrificadas. Los expertos, que descartan el contagio a través de la cadena alimentaria, especulan con la posibilidad de que el virus hubiera saltado la barrera entre especies.

Los números hablan por sí solos: 258 brotes declarados (8 en granjas de Bélgica y 250 de Holanda) y 11 sin determinar son las últimas cifras de la epizootia de influenza aviar desatada en Europa desde que el pasado febrero saltara la alarma. Más de 28 millones de aves de granja sacrificadas hasta el 7 de mayo; 83 trabajadores del sector con infección leve y un fallecido. Las medidas de prevención se han extendido hasta Alemania y el veto aplicado al comercio de Holanda y Bélgica no se retirará antes del 16 de mayo, según ha informado la UE. Relegado su impacto mediático por otra crisis, la del síndrome agudo respiratorio severo, el brote de gripe aviar desata, sin embargo, una pregunta común. ¿Están saltando los virus entre especies?

En realidad no hay razones para pensar que se están dando más saltos de virus entre especies, no más que antes, pero tampoco para pensar lo contrario. «Quizás simplemente seamos más conscientes de ello ahora», reflexiona Esperanza Gómez- Lucía, viróloga del departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid. Pero también se barajan otras posibles explicaciones. Se especula con la posible influencia de los humanos y las alteraciones ecológicas. Se ha dicho, por ejemplo, que la deforestación permitiría un aumento de radiación por ultravioletas en el sotobosque, lo que «podría estar causando mutaciones en algunos virus», detalla Gómez-Lucía. También, el uso de zonas deforestadas como pastos, permitiría la dispersión, a través del ganado, de virus.

Alguna influencia se achaca también a las granjas intensivas, al haber más posibilidad de contagios cuando los animales están hacinados. «La peste porcina clásica surgió a mediados del XIX, cuando empezaron a desarrollarse las granjas intensivas». No es que antes no existiera, pero no se daba el nivel actual de contagios. En el caso de la gripe aviar, cuya vía de transmisión es aerógena, el hacinamiento sería un factor determinante.

No hay riesgo alimentario

El mayor problema de la epidemia son sus enormes consecuencias económicas y la posible mutación del virus El riesgo de contagio alimentario queda descartado. «La cocción eliminaría el virus, y los pollos sacrificados, no dispersan el virus, ya que esto ocurre con la respiración». Además, es un virus muy inestable, que no sobrevive mucho tiempo si no es dentro de un animal vivo, detalla Gómez-Lucía. Los mayores problemas a los que se enfrentan las autoridades son, de hecho, las consecuencias económicas de un sector dañado por la epidemia y una posible mutación del virus.

El virus hallado en el veterinario holandés fallecido era el tipo H7N7, normalmente detectado en las aves. Es el mismo que ha infectado a otras 83 personas con una variante más suave de la enfermedad. En Hong Kong, entre 1997 y 1998, otro tipo de virus de gripe aviar, el H5N1, infectó por vez primera a los humanos, con 18 casos y seis muertes. En aquel brote se demostró que la vía de contagio había sido de ave a humanos, «lo que no es habitual ya que normalmente el virus salta del ave al cerdo y del cerdo al ser humano», puntualiza Gómez-Lucía.

En marzo de 1999, el tipo H9N2 fue aparentemente identificado (faltó la confirmación de un laboratorio), e infectó a cinco personas, que se recuperaron sin problemas. Más recientemente, en febrero de 2003, también en Hong Kong, el tipo H5N1 infectó a dos personas, una de ellas fallecida. La famosa gripe 'española' de 1918 era también una gripe aviar de origen asiático.

Hong Kong y China parecen ser zonas especialmente proclives a la gripe aviar. Se barajan razones como que podría ser un reservorio del virus y los cambios climáticos. También el comercio, ya que allí es habitual la venta de aves vivas. De hecho, y este es un dato esencial, el virus se ha venido detectando en aves periódicamente, pero no siempre afecta a personas.

Ahora, lo que más temen los expertos es que esto deje de ser así y el virus mute teniendo una superior afinidad o tropismo por las células humanas, lo que propagaría la infección entre la población y convertiría a cualquier persona infectada en agente portador. Es una hipótesis que de momento ha quedado descartada, pero preocupa. Lo que queda por determinar es la vía de contagio y si el cerdo ha jugado algún papel, cuestión que la Comisión Europea trasladaba a expertos de los Estados miembros. También la Comisión Europea y la OMS recomendaban protección profiláctica para los trabajadores de granjas en situación de riesgo. Mientras tanto, se está preparando un kit específico para la detección de H7N7, que estará a punto a mediados de mayo, informaba la OMS, y se está trabajando en el desarrollo de una vacuna para H7N7.

LA MADRE DE TODAS LAS GRIPES

El virus de la gripe tiene ocho segmentos de ARN .Su cubierta más exterior incorpora las proteínas hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA). Son las más infecciosas y las que determinan la patogenicidad de cada virus. «La gripe humana suele llevar los tipos 1, 2 y 3 de la proteína HA (H1, H2, y H3); y los tipos 1 y 2 de la NA (N1 y N2)», explica Esperanza Gómez-Lucía a consumaseguridad.com. En las aves, sin embargo, se hallan todos los tipos de ambas proteínas. Esto es lo que ha llevado a pensar que «el virus ancestral de la gripe se desarrolló primero en las aves y de ellas saltó a las otras especies».

«El peligro de brotes como el actual es que a largo plazo los virus que ahora son típicamente de aves se acostumbren a los receptores celulares humanos», detalla la viróloga, quien añade que la reciente secuenciación del genoma del pollo quizás pueda ayudar a comprender también este virus, su origen y su preferencia por las aves. ¿Hay alguna forma de evitar los brotes? El único sistema, por el momento, es «muestrear y controlar continuamente las poblaciones de las granjas, cosa que ya se hace», afirma. La buena noticia es que los brotes se controlan de forma bastante rápida, lo que puede impedir que el virus de gripe aviar mute y se extienda. El virus necesita tiempo para adaptarse, y cortar los brotes antes de que se adapte es, de momento, la mejor arma contra la hipotética mutación del virus.


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