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Nanotecnología, aprovechar los beneficios sin riesgos alimentarios

Un informe de la EFSA concluye que quedan incógnitas por despejar sobre los efectos de los materiales utilizados en sus aplicaciones

Imagen: teedz

El afán de buscar mejoras para la conservación, la elaboración o la seguridad en los alimentos está adquiriendo cada vez más protagonismo en el sector alimentario, y la nanotecnología es uno de los campos. Esta ciencia nació como una revolucionaria técnica de control y seguridad en los productos de consumo y, a pesar de que todavía es muy novedosa, ya ha avanzado mucho camino en el campo de la seguridad alimentaria. Pero ahora una evaluación sobre los riesgos potenciales de las nanotecnologías para la alimentación y los piensos realizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) ha concluido que aún existen muchas incertidumbres sobre su seguridad.

La aplicación de la nanotecnología en el campo de la alimentación permite la elaboración de alimentos más saludables, más resistentes y de mayor durabilidad. Sin embargo, todo lo que es nuevo siempre es observado con cierto escepticismo, y en este caso existen razones para ello. Durante los últimos meses la Comisión Europea ha estado estudiando, junto con los científicos, la posibilidad de regular todas aquellas aplicaciones nanotecnológicas relacionadas con la alimentación.

El Comité científico de la EFSA ha llegado a la conclusión de que los enfoques internacionales establecidos para la evaluación del riesgo en la nanotecnología deberían aplicarse a los materiales usados y evaluar, además, cada caso de forma individual. Sin embargo, Vittorio Silano, presidente del Comité científico de la EFSA, admite también que "dadas las actuales lagunas en los datos como las limitaciones y la falta de métodos de prueba validados, puede ser muy difícil ofrecer unas conclusiones plenamente satisfactorias". Añade también que la evaluación de los riesgos específicos de los productos nano está sujeta a un alto grado de incertidumbre.

Adecuarse a los nuevos hallazgos

La nanotecnología aplicada a los alimentos está adquiriendo una gran relevancia durante estos últimos años, se trata de una nueva ciencia cuyos efectos aún están en fase de estudio. Las aplicaciones son infinitas: la ingeniería molecular es capaz de manipular sustancias o dispositivos cuyo tamaño es inferior a una micra. Lo nano adquiere cada vez mayor importancia en cualquier campo y, según los estudios, los resultados pueden ser espectaculares. Sin embargo, todo aquello relacionado con una manipulación científica desata preocupación.

El Comité permanente de la EFSA apunta la necesidad de realizar una investigación adicional que incluya aspectos como la investigación de la interacción y la estabilidad de los materiales nano en los alimentos y piensos, en el tracto gastrointestinal y en los tejidos biológicos. Se recomienda el desarrollo y la validación de los métodos rutinarios actuales para detectar, caracterizar y cuantificar los materiales utilizados en los alimentos y los piensos, así como de los materiales en contacto con los alimentos para poder evaluar su toxicidad.

La EFSA reconoce que ya ha empezado el exhaustivo estudio caso por caso de todos los materiales utilizados en esta nueva ciencia. Dos ejemplos de ello son el Hydrosol, que puede ser utilizado en los complementos alimenticios y el nitruro de titanio, un material en constante contacto con alimentos.

Sus efectos

Los que ya utilizan la nanotecnología indican que gracias a esta técnica se puede realzar el sabor de los alimentos, potenciar cualidades que mejoran la salud, como el aporte vitamínico. El uso de esta ciencia puede ir más allá. Tiene la capacidad de mejorar los procesos en la elaboración de los alimentos y su uso varía en función de los materiales sobre los que se aplica. En las materias primas, por ejemplo, algunas de sus propiedades funcionales y su eficaz procesamiento en los alimentos se debe a nanoestructuras como la celulosa o almidón, que determinan procesos tales como la gelatinización y afectan al valor nutricional de los alimentos.

Otro efecto de la nanotecnología en la industria alimentaria está relacionado con los materiales en contacto con los alimentos. Actualmente, algunos nanocompuestos son usados como material de recubrimiento para controlar la difusión de gases y prolongar el tiempo de conservación de diversos productos. Cada vez se utilizan más productos basados en la nanotecnología para elaborar materiales de contacto con los alimentos dotados de propiedades antimicrobianas.

Las actuales investigaciones sobre este tipo de superficies tienen por objeto conseguir sensores capaces de detectar la contaminación bacteriana y reaccionar contra ella. En definitiva, y según los expertos, un mayor conocimiento de la naturaleza de las nanoestructuras presentes en los alimentos permitirá mejorar los criterios de selección de las materias primas y, por tanto, la calidad e inocuidad de los alimentos. Sin embargo, aún quedan muchas dudas que resolver y cada caso será diferente.

La nanotecnología promete avanzar más y mejorar en aquellos campos en los que se aplica, en el ámbito médico, científico, tecnológico y, por supuesto, alimentario, en el que se busca mejorar la salud de los alimentos y de su embalaje.

LA TÉCNICA

Imagen: Nina Briski

Según una definición incluida en la publicación "Nanotechnology in Agriculture and Food", los alimentos son nanoalimentos "cuando se utilizan técnicas o herramientas nanotecnológicas durante su cultivo, producción, procesado o empaquetado". Esto no implica alimentos modificados a nivel atómico o producidos por nanomáquinas. Se trata de una técnica que permite la utilización, manipulación y exploración de materias a nivel nanométrico; es decir, átomos y moléculas.

Un nanómetro (nm) es un metro dividido en un millón de partes. Para comprender mejor la escala en la que actúan las nanoparticulas basta decir que el diámetro de un pelo humano es 100.000 veces más grande que un nanómetro. Actualmente, un grupo de 15 universidades y empresas reunidas por Kraft Foods investigan la creación de nanopartículas que contengan aromas, sabores y colorantes específicos que permitan fabricar alimentos personalizados, es decir, según las preferencias de quienes los consumen.

Existen múltiples aplicaciones para esta ciencia y una de las más importantes la ejecuta la industria agraria, que busca optimizar el uso del agua, fertilizantes y productos fitosanitarios que, a su vez, reducirán los riesgos en los futuros alimentos. También están en desarrollo nanocaptadores para detectar enfermedades, plagas o falta de agua en las plantas. En definitiva, una ciencia que empieza ahora a desarrollarse.




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