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El consumo medio semanal de fruta fresca en los hogares españoles se sitúa en 5,6 kilogramos. En los puntos de adquisición, el cumplimiento de la norma que regula el etiquetado de estos productos, que data de 1984, continúa siendo bastante desigual. Pero ¿sabemos qué debe contener una etiqueta de fruta fresca?
La fruta fresca forma parte importante de nuestra dieta y nos sitúa, en cuanto a su consumo, un 10% por encima de la media europea y el doble respecto a la media mundial. El consumo medio semanal en los hogares españoles se sitúa en 5,6 kilogramos y el consumo individual semanal es de 2,33 kilogramos, siendo la naranja la fruta más consumida. La comercialización de la fruta fresca se realiza principalmente a través de las denominadas tiendas tradicionales, cuya cuota de mercado es de 41,78%, según el volumen de ventas realizado (1).
Una aproximación a los puntos de venta evidencia el desigual grado de cumplimiento de la normativa en el etiquetado del producto. Así, se puede encontrar desde la simple indicación de la fruta y su precio en las tradicionales pizarrillas negras hasta una información completa con un etiquetado correcto.
Las mayores deficiencias se detectan en determinadas paradas de los mercados municipales y en las tiendas tradicionales, que a veces carecen de la información necesaria para poder cumplimentar sus propias obligaciones.
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