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La normalidad vuelve lentamente a los grifos de Palautordera

Una semana después del brote de disentería que afectó a Santa María de Palautordera (Barcelona), y que hasta la fecha ha contabilizado 548 afectados, la normalidad empieza a imponerse poco a poco. La empresa concesionaria vuelve a suministrar agua potable,mientras que el ayuntamiento se encarga de su distribución y del control de calidad. Las sospechas del vecindario se centran ahora en el vertido de aguas fecales.

El acuerdo ha sido forzado por las circunstancias. En 30 años de servicio, el tiempo que vienen suministrando agua potable, la comunidad de regantes de la localidad catalana jamás se había tenido que enfrentar a una situación similar. Nunca, en una historia que arranca en pleno siglo XVII, como ocurre en otros muchos municipios de la geografía catalana, ningún brote infeccioso había alcanzado al 10% de su población ni, tampoco, había merecido la calificación de cuasi-infección.

La realidad de este caso, sin embargo, ha superado todas las previsiones. Las lluvias caídas alrededor del 31 de julio en esta zona del macizo del Montseny, castigada con una pertinaz sequía en los últimos años, anegó campos y bloqueó acequias de distribución de agua tanto para riego como para consumo humano. Según ha podido saber consumaseguridad.com, la empresa concesionaria de aguas, "tardó demasiado" en cerrar las compuertas que dan paso al agua hasta la planta potabilizadora, operación que vienen realizando de un tiempo para esta parte cuando el río del que se abastece el municipio anda demasiado crecido.

La operación, que limita la entrada de fangos y lodos, en esta ocasión se vio frustrada, algo que no ocurrió en la población vecina de Sant Esteve y que capta el agua del mismo punto porque las compuertas permanecieron cerradas por más tiempo. La diferencia de tiempo, de apenas unas horas, fue clave, muy probablemente, para la entrada de agua contaminada.

Delito ambiental
Dado que las aguas de los dos municipios se captan del mismo punto, una pequeña represa en el curso del río Tordera del que sale una acequia comunal que se desdobla unos pocos metros más abajo para distribuir el agua al 50% a cada uno de ellos, la pregunta que está emergiendo con fuerza estos últimos días se refiere al origen del foco contaminante.

Por las características de la infección, causada por la enterobacteria Shigella sonnei, el foco tiene que ser "forzosamente humano", en opinión de varios expertos consultados. El germen habita y prolifera en el intestino delgado de primates (humanos y monos) y raramente en el de otros animales. Su vehículo transmisor preferido es el agua.

Si el foco es humano, añaden las mismas fuentes, su origen sólo pueden ser "asentamientos provisionales o permanentes" de población situados en el curso superior del río. Las miradas de estos expertos se dirigen ahora a campings, zonas de acampada, masías, restaurantes o incluso al pueblo de Montseny, ubicado en el margen del río. La sospecha que crece es que, "accidentalmente o no", se produjera un vertido incontrolado de aguas fecales. El vertido, arrastrado por la crecida del río, habría superado la barrera que supone la planta potabilizadora de Santa María de Palautordera. En Sant Esteve no habría ocurrido lo mismo, o habría sucedido en menor grado -testigos locales hablan de una veintena de afectados que no habrían trascendido públicamente- al haber permanecido las compuertas cerradas por más tiempo.

A juicio de expertos jurídicos consultados, en el caso de que se confirmara esta hipótesis "podría hablarse" de delito ambiental, además de un delito contra la salud pública. Las autoridades sanitarias catalanas han declinado, por el momento, pronunciarse al respecto.

Parche legal
Mientras se esclarece el origen del foco contaminante, el ayuntamiento de Santa María de Palautordera y la Agencia catalana del Agua (ACA), organismo del que depende la regulación del uso de aguas en Cataluña, han alcanzado un principio de acuerdo por el que se permite a la Comunidad de Regantes de esta población reemprender el suministro. El acuerdo, a la vista de los antecedentes históricos y de su resolución, ha sido calificado como "parche legal" a la espera de que se dictamine una solución definitiva.

La Comunidad de Regantes empezó a distribuir agua en este municipio catalán en 1972 tras alcanzar un acuerdo con su ayuntamiento. El acuerdo contemplaba la cesión de parte del agua que la comunidad tenía concedida para riego para su uso como agua potable, además de la construcción y mantenimiento de la infraestructura necesaria para su distribución y potabilización.

Esta situación, irregular desde el punto de vista legal puesto que se han venido utilizando aguas de riego como aguas de boca, se ha mantenido invariable a lo largo de 30 años pese a que, por ley, debería haberse actualizado tras la constitución del ACA. Para ello bastaba con un acuerdo entre las tres partes implicadas (administración autonómica y local y empresa concesionaria) que permitiera la "recalificación" del agua y formalizara la prestación del servicio de distribución. El acuerdo se ha alcanzado finalmente tras la irrupción de un brote de disentería que ha afectado al 10% de la población del municipio.


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