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La correlación de datos obtenidos permite calcular la diferencia entre el número de casos declarados y el número de casos probables. De este modo, puede estimarse qué comunidades superan los valores esperados. Como se puede apreciar, Castilla-León ha superado ampliamente (8 casos más de los esperados) la cifra esperada, seguida de Galicia (4) y Navarra (3).
La gráfica adjunta representa la desviación en cada una de las comunidades autónomas. Además de mostrar las diferencias relativas entre todas ellas, merece la pena destacar las desviaciones negativas, es decir, las comunidades donde se han dado menos casos de los esperados. En esta situación se encuentran Andalucía, País Vasco y Cantabria.
Castilla-León, Galicia y Navarra superan los casos esperados, mientras que Andalucía, País Vasco y Cantabria muestran la tendencia opuesta Como ya se ha indicado, una posible causa de la dispersión podría ser el desigual reparto en cuanto a la capacidad productiva de los animales (carne, leche o mixta). Por ello, se han querido considerar los casos de EEB en animales lecheros. La siguiente tabla muestra que la cabaña lechera está dominada por Galicia, seguida por Castilla-León, Cantabria y Asturias, como por otra parte era de esperar. No obstante, vuelve a ser Castilla-León la que presenta una mayor desviación respecto a los esperado, seguida por Cataluña. De los resultados pueden inferirse, asimismo, los niveles de contaminación de los animales en las distintas comunidades. Por tanto, permiten especular también acerca de los probables niveles de fraude en la distribución de harinas cárnicas.
Los resultados podrían ser criticados por cuanto, pese a estudiar la cabaña, no se tiene en consideración un parámetro tan importante como es la demanda de los consumidores. Pero ésta se ha recuperado sin que el número de casos se haya disparado, tal y como podría ser esperable.
Una posible explicación a este último fenómeno podría ser el sacrificio masivo de los animales de mayor edad. Con ello se habría eliminado la mayor parte de los afectados y la importancia del problema, desde la perspectiva de la salud pública, habría disminuido al evitar que los animales enfermos lleguen al consumidor. Desde el punto de vista epidemiológico, en cambio, la medida impide conocer la distribución real de la enfermedad al eliminarlos sin control previo. En cualquier caso, para poder concluir esto será fundamental esperar más tiempo, el necesario para conocer la evolución durante un período más prolongado.
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