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La confianza y la seguridad en el consumo de alimentos

  • Última actualización: 8 de mayo de 2003

El consumidor español se muestra razonablemente confiado en la seguridad de los alimentos. Así se constata en el Barómetro del Consumidor 2002, la macroencuesta de Fundación Grupo Eroski en la que, por segundo año consecutivo, se analizan las percepciones de los consumidores españoles en distintas áreas de consumo. En lo que a alimentos se refiere, la confianza es más alta cuanto más "natural" y menos manipulado sea el producto. Mejora la posición de la carne y el grado de seguridad general es satisfactorio pero con matices: en marcas es aceptable, aunque muy variable; en los comercios es buena y los restaurantes rozan el notable, pero los de comida rápida suspenden.

La confianza y la seguridad en el consumo de alimentos

El grado de confianza que siente el consumidor español hacia los alimentos alcanza 7,12 puntos en una escala de 0 a 10 en el Barómetro del Consumidor 2002, la encuesta de opinión que, el pasado mes de diciembre, publicó en su segunda edición la Fundación Grupo Eroski. Este dato, que ha mantenido su valor en el último año, puede considerarse como satisfactorio aunque posee un importante potencial de mejora. No obstante, el grado de confianza varia mucho según el tipo de alimento de que se trate. Cuanto más "natural" y menos manipulado o tratado esté el alimento, mayor confianza suscita en el consumidor. Los que mejor imagen tienen, en este orden, son los que disfrutan de una Denominación de Origen (D.O), las frutas y verduras, la leche y los productos ecológicos, todos ellos con 7 ó más puntos. Los que menos confianza merecen: la comida típica de hamburgueserías (3,1 puntos), los alimentos genéticamente modificados (3,3 puntos), la comida pre-cocinada (3,8 puntos) y la comida lista para consumir (3,9 puntos).

Respecto a 2001, el Barómetro arroja pocas variaciones. Para la mayoría de alimentos se mantienen resultados similares aunque mejora notablemente -tras la crisis de las vacas locas, cuyas consecuencias sanitarias y efecto social parecen remitir- la confianza en las carnes (de 6,4 a 6,8 puntos) y, algo menos, en los productos con D.O. (de 7,5 a 7,7 puntos). Sólo ha decrecido la confianza en un tipo de alimentos, los enriquecidos (de 6 a 5,7 puntos). Se trata, ésta de los enriquecidos, de una categoría de alimentos (ricos en calcio, en fibra, en vitaminas...) aún novedosa, todavía no muy conocida por los consumidores y por ello muy sensible a los vaivenes de la opinión y, sobre todo, parece que puede confundirse con otros alimentos de nueva generación. Algunos consumidores (el segmento minoritario que se considera destinatario específico de sus beneficios) se sitúan más a favor del alimento enriquecido, pero para una gran parte de la población la percepción podría estar dominada por una visión del alimento como producto "artificial" y/o "desnaturalizado", lo que genera una reducción de la confianza que suscitan.

Cinco mil encuestas

El Barómetro del Consumidor 2002 se apoya en una amplia encuesta de opinión, elaborada por el Instituto de Empresa y compuesta por 5.000 entrevistas realizadas en toda España, estratificadas por áreas geográficas y en diversos segmentos de consumidores. La encuesta está concebida como un barómetro capaz de medir actitudes y percepciones del consumidor, y se constituye en instrumento de medición en el tiempo, al otorgar un carácter sistemático a los resultados.

El objetivo del Barómetro consiste en estudiar el comportamiento y opinión del consumidor en diversos temas relacionados con el consumo. Entre otros, la confianza ante los alimentos, la información sobre el consumo, la compensación del gasto, la repercusión de la implantación del euro en los precios e Internet como medio de compra.

Fruto de este análisis es la constatación, por ejemplo, de que el consumidor entiende que la mejor información la ofrece su entorno más próximo: la fuente que más contribuye a que el ciudadano esté bien informado sobre temas alimentarios es "amigos, familiares y conocidos" seguida de médicos (6,9 puntos), mientras que fabricantes, Administración y medios de comunicación contribuyen mucho menos de lo que cabría esperar.

Otras conclusiones del estudio señalan que la información más consultada en las etiquetas es la fecha de caducidad y que el consumidor se siente poco compensado por el gasto en productos y servicios. Reclama poco y con escasas respuestas satisfactorias a sus reclamaciones y entiende que, en general, es él mismo quien mejor defiende sus intereses como consumidor.

Problemas sanitarios relacionados con el consumo

De acuerdo con los resultados obtenidos por el Barómetro, el 7% de los hogares españoles ha padecido algún problema de tipo sanitario asociado a consumo de alimentos a lo largo de 2002. Las franjas de población más expuesta fueron la de los jóvenes (10%) y la de status económico alto (9%); y la que menos, la de más de 50 años (5%). Por segmentos de consumidores, los Hombres han padecido más trastornos que las Mujeres (Ocupadas y No Ocupadas), a diferencia de los resultados clasificados por sexo. Y las Mujeres Ocupadas han padecido más problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos que las No Ocupadas. Según la zona geográfica se establecen tres categorías: 1) las que han padecido más trastornos que la media: Islas Canarias, Area Metropolitana de Madrid y Andalucía; 2) las de tantos problemas como la media: Area Metropolitana de Barcelona y Zona Mediterránea; y 3) las que han registrado menos incidencias que la media: Zonas Norte, Centro y País Vasco y Navarra.

Según el tamaño de hábitat, es en las capitales de provincia y en las ciudades de 10.000 a 50.000 habitantes donde se encuentra el mayor nivel de incidencia. En el hábitat de 200.001 a 500.000 habitantes y en el de menos de 10.000 habitantes, es donde menos se han registrado estos trastornos, situándose en un 4% y un 5%, respectivamente.

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