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Las otras caras del chocolate

Un nuevo estudio sobre los beneficios del cacao correlaciona su consumo con efectos contra el estrés en niños recién nacidos

  • Autor: Por XAVIER PUJOL GEBELLÍ
  • Fecha de publicación: 8 de mayo de 2004

El consumo de chocolate, en sus más diversas variedades, está siendo objeto de estudio en el último lustro debido a la constatación de propiedades supuestamente benéficas. A la lista formada por características antioxidantes, especialmente del chocolate amargo, o de placer, los investigadores acaban de sumarle efectos anti-estrés en recién nacidos. Demasiadas coincidencias positivas, advierten algunos autores, en muy poco tiempo.

Hace apenas un año, la revista Nature se hacía eco de investigaciones que corroboraban un incremento de hasta el 20% de sustancias antioxidantes en plasma una hora después de haber ingerido chocolate amargo o negro, es decir, sin leche o aditivos lácteos. Los resultados apoyaban la tesis de que esta forma de chocolate podría contribuir positivamente a la prevención de enfermedades cardiovasculares o incluso de algunas formas de cáncer, sobretodo en comparación con las formas más usuales de consumo en las que se añaden porcentajes variables de leche o derivados. Ahora, los investigadores añaden que las mujeres embarazadas que lo consumen dan a luz «bebés alegres».

La coincidencia de resultados potencialmente beneficiosos para la salud es vista por algunos sectores críticos como un intento para revalorizar un producto que, pese a su habitual aceptación entre los consumidores, continúa manteniendo ciertos tópicos que perjudican su imagen. En particular, las relativas a su potencial adictivo, extremo instalado en el acervo popular pese a que ningún estudio de ciertas dimensiones realizado hasta la fecha ha sido capaz de verificarlo. Dicho sea de paso, tampoco ningún estudio ha verificado lo contrario.

Bebés felices

Los efectos potencialmente positivos del chocolate pueden verse anulados si se toma en exceso El último estudio hecho público hasta el momento ha sido publicado en la revista Early Human Development y su autor es Katri Raikkonen, de la Universidad de Helsinki (Finalandia). El trabajo de referencia planteaba como objetivo correlacionar el consumo de chocolate con los niveles de estrés en mujeres embarazadas y verificar si se obtenía algún beneficio.

Tras enrolar a 300 mujeres embarazadas en el estudio, el equipo coordinado por Raikkonen categorizó diversos parámetros emocionales en los bebés como temor, facilidad para calmarse, sonreír y reír. Asimismo, verificó niveles bioquímicos indicadores de estrés en las madres durante el embarazo.

Los resultados, a los seis meses del parto, revelaron que los niños de mujeres que habían consumido chocolate de forma regular durante el embarazo se mostraban «más activos y positivamente reactivos». Dicho de otro modo: las gestantes que afirmaron haber consumido chocolate manifestaron que sus bebés «sonríen y ríen mucho».

El estudio comparó también grupos de gestantes con altos niveles de estrés en relación con el consumo de chocolate. De acuerdo con los resultados, los hijos de madres estresadas que habían consumido chocolate de forma regular durante la gestación mostraban niveles de reactividad emocional positiva superiores al del grupo que se había abstenido de tomarla.

Entre la psicología y la química

Los resultados obtenidos por los investigadores finlandeses ponen de manifiesto efectos ya conocidos sobre la sensación de placer atribuidos a alguno de los componentes químicos del chocolate, en particular, de la fenietilamina. Este y otros compuestos se han asociado con sensaciones similares a las primeras etapas de enamoramiento, en las que se observan la activación de regiones cerebrales como el núcleo caudal o el tegumento ventral, ambos en la región derecha. Este tipo de sustancias, en opinión de los investigadores, podrían transmitirse al feto durante el embarazo, condicionando la respuesta positiva observada.

Otros componentes del cacao como los flavonoides, por su parte, se han asociado a propiedades antioxidantes y, por consiguiente, con beneficios potenciales en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los flavonoides, y en general los productos ricos en antioxidantes, también se recomiendan en la prevención de enfermedades propias del proceso del envejecimiento. Distintos estudios sostienen que la epicatequina, un flavonoide identificado en el cacao, podría ser de ayuda igualmente para combatir, además de la arterioesclerosis, enfermedades degenerativas y distintas formas de cáncer.

La capacidad de absorción de la epicatequina en el organismo, sin embargo, parece verse interferida por proteínas presentes en la leche, cosa que explicaría porque el chocolate amargo es resaltado como «más saludable» por los especialistas. De hecho, se especula que las proteínas contenidas en la leche interfieren en la actividad antioxidativa de distintos alimentos, y no sólo del chocolate.

MEJOR UNA TABLETA QUE DOS

Pese a que distintos estudios apoyan la tesis de que el consumo de chocolate, en especial del amargo, aporta beneficios para la salud, no son pocos los especialistas los que creen que, en realidad, nos encontramos en las primeras etapas del conocimiento de sus propiedades nutritivas y, sobre todo, de los efectos de los distintos componentes químicos que posee. En este sentido, lo que se conoce hasta el momento, como lo relativo a la actividad antioxidativa, bien pudiera ser atribuido a distintas categorías de alimentos por igual, además de al cacao.

Es por ello que los expertos que hasta ahora se han manifestado con respecto a los distintos estudios publicados prefieren mostrarse cautos, cuando no abiertamente escépticos. Por ejemplo, desde la Asociación de Dietética y Nutrición británica se desaconseja el consumo de chocolate durante el embarazo, especialmente si se toma más de la cuenta debido a su aporte calórico. Desde esta entidad, así como desde otras muchas de talante similar, se entiende que una ingesta en exceso puede llevar a un sobrepeso «nada recomendable».

Pero la principal precaución, además de la obvia citada anteriormente, proviene de los mismos estudios que revelan efectos positivos. Si bien e contenido en flavonoides contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, otros componentes, como grasas saturadas, ejercen un papel contrario por su incidencia en mayores niveles de colesterol. De ahí que la única recomendación en la que hoy por hoy coinciden todos los expertos sea la moderación: el chocolate puede formar parte de una dieta diaria siempre y cuando ésta sea equilibrada y no se tome en exceso. Dicho de otro modo: para quien le guste o sienta deseo de cacao o derivados, mucho mejor una tableta que dos.




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