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Alertas alimentarias en la UE

Los Estados miembros comunicaron durante el año 2005 un total de 3.158 casos de alertas alimentarias, según un informe de la Comisión Europea

Las notificaciones de alertas alimentarias en la UE han aumentando un 22% en 2005, según el informe anual de la Comisión Europea. Durante el año pasado se notificaron 3.158 alertas alimentarias, frente a las 2.588 de 2004. La carne, las aves de corral, los productos pesqueros, la fruta y las especias han sido los alimentos más implicados en estas alertas, y España ha sido el tercer país con más casos registrados. La presencia de la sustancia ITX en productos de leche infantil ha sido calificada por los expertos comunitarios como el «mayor incidente alimentario» de 2005.

La Unión Europea lleva años trabajando para que los consumidores europeos tengan acceso a alimentos seguros e inocuos. Parte importante de esta tarea la desarrolla el Rapid Alert System for Food and Feed (RASFF), uno de los instrumentos de la UE cuya misión es reducir el tiempo que pasa tras la detección de un riesgo alimentario y la aplicación de las medidas adecuadas, y que acaba de presentar los datos referentes a 2005. Para Markos Kyprianou, comisario de Salud y Protección del Consumidor, el objetivo de todo control como el que aplica el RASFF es «garantizar la seguridad de los alimentos que se comercializan en la UE». A través de este sistema, los países de la UE cuentan con la posibilidad de intercambiar información de forma eficaz, esencial para reducir las amenazas a los consumidores.

Los datos presentados ahora mantienen las expectativas expresadas por la Comisión Europea hace un año sobre la tendencia ascendente de las notificaciones de riesgos en la UE desde 1997. La curva al alza respondería, según Kyprianou, a una mejora de los controles y al aumento de las importaciones alimentarias provocadas por la ampliación de la UE, que implica a su vez mayores controles. Las alertas alimentarias se envían en el momento en el que se detecta un alimento que presenta un riesgo en el mercado y para cuyo control se requiere una acción inmediata. Durante el año 2005, la mayoría de estas alertas (61%) se han relacionado con productos originados en la UE, en pescados y derivados (20%), en carne (18%) y en especias (11%). El 78% de los casos notificados se ha dado en alimentos procedentes de terceros países. En total, el 46% de todas las alertas se relacionan con los productos que han sido rechazados en las fronteras. Para evitar situaciones como esta, el RASFF emite un comunicado al país del que procede el alimento, como ya hizo en el caso de la detección de la sustancia Sudan I en productos alimentarios procedentes de la India e importados al Reino Unido. Detectado a principios de 2005, se trata de un colorante prohibido en la UE para uso alimentario desde 1995. Según los datos actuales, un total de 2.188 alertas se han transmitido a terceros países.

Micotoxinas, microorganismos y otras alertas

Micotoxinas y microorganismos como Salmonella y E. coli son algunos de los responsables de la mayoría de las alertas alimentarias detectadas en 2005. Las micotoxinas son metabolitos producidos por mohos (Aspergillus spp, Fusarium spp) cuya presencia en niveles superiores a los tolerables representa una amenaza para la inocuidad de los alimentos y un riesgo importante en salud alimentaria. Las micotoxinas como aflatoxinas y ocratoxina A son consideradas como «posibles cancerígenas». Del total de notificaciones presentadas al RASFF, las aflatoxinas son las que encabezan la lista de notificaciones, con 947. En la mayoría de estos casos la sustancia se ha encontrado en pistachos (498), procedentes casi todos de Irán (457). También se han notificado casos en cacahuetes (219), procedentes la mayoría de China (79), Brasil, Argentina y Ghana. Otra de la micotoxinas implicadas en la mayoría de las notificaciones alimentarias es la ocratoxina A, cuya exposición por parte de los consumidores europeos es inferior a la considerada segura, según concluía el pasado mes de junio la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

En cuanto a la incidencia por países, España ha sido el tercer país de la UE que en 2005 ha notificado a Bruselas más alertas relacionadas con los alimentos, 415, un 13% del total, sólo por detrás de Italia (687) y Alemania (527). Comparando el origen de los alimentos o piensos objeto de alerta, España figura en el quinto lugar de donde provienen más productos con anomalías encontradas por los países de la UE, con un total de 126. Dentro de los casos comunicados por este país, 265 corresponden a riesgos por micotoxinas; 27 por restos de metales pesados; 31 por aditivos alimentarios: 31 por restos veterinarios o medicinas, y 20 por microorganismos patógenos. Del total de casos de alerta notificados a Bruselas, en 474 ocasiones se han detectado en productos de Irán; en 249 de China; en 199 de Turquía; en 138 de la India; 126 de España y 125 de Brasil.

ITX EN LECHE

Del paquete de alertas alimentarias registradas en la UE durante el año 2005, la presencia de la sustancia ITX en leche infantil es la que recibe una mención especial. En noviembre del año pasado, y bajo una orden judicial italiana, se retiraban más de dos millones de litros de leche infantil líquida producida por la multinacional suiza Nestlé, medida calificada por las autoridades sanitarias de distintos países europeos de «extremdada». Bajo la supervisión de análisis rutinarios se detectaban trazas del componente ITX en leche Nidina 1 y 2 y Nativa 2, un componente de la tinta que se utiliza como iniciador fotoquímico en la impresión de los envases.

Entonces, muchos de los países se acogieron a lo que se consideró deseo expreso de la multinacional para tranquilizar a la población más que a la posibilidad de que existiera un riesgo para la salud. A petición de la Comisión Europea, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria presentaba los resultados preliminares de una investigación sobre los efectos en la salud humana de esta sustancia. Uno de los mayores peligros atribuidos a esta crisis se relacionó con los destinatarios del producto, la población infantil, cuya exposición dietética a la sustancia podía ser más alta que la de los adultos.

Además, y a pesar de considerar que no existen datos que demuestren la genotixicidad del ITX, sí existen normas sobre los materiales y los artículos que entran en contacto con los alimentos (Art. 3 de la Legislación 1935/2004). Esta norma especifica que las tintas no deben transferir sus componentes a los alimentos en cantidades que podrían poner en peligro la salud humana o provocar cambios en la composición o características del alimento. El informe presentado ahora por la CE atribuye a esta sustancia haber causado el «mayor incidente alimentario» en 2005.


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