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Etiquetado nutricional común

Constituye cada vez más un instrumento informativo de mayor importancia, sobre todo la parte que se refiere a aspectos nutricionales

  • Autor: Por MARTA CHAVARRÍAS
  • Última actualización: 24 de noviembre de 2009

Indicar en la etiqueta el contenido nutricional de los alimentos cobra cada vez más importancia, no sólo porque el consumidor tiene derecho a saber qué contienen los productos que compra, sino también porque esta información permite realizar elecciones alimentarias correctas, algo necesario en casos de enfermedades que pueden estar relacionadas con la dieta. Corrobora esta importancia la propuesta que acaba de presentar la Confederación Europea de Industrias de Alimentación y Bebidas (CIAA) para unificar y aumentar la información sobre el contenido nutricional de los alimentos en la UE.

Con el fin de mejorar la comunicación y la imagen de los alimentos, y contribuir a la educación de los consumidores, la propuesta de la CIAA, de aplicación voluntaria, apuesta por la presencia del etiquetado nutricional por delante y por detrás de los envases, que debe incluir una lista uniforme de nutrientes, la información por cada ración y la referida a las cantidades diarias recomendadas de cada uno de esos componentes.

Toda esta información debería aparecer en la parte delantera del producto; en la parte trasera se incluye la lista de nutrientes que contiene el producto (energía, proteína, hidratos de carbono, azúcares, grasa total, grasa saturada, fibra, sal y sodio), la cantidad por cada ración y por cada 100g/100ml y la cantidad diaria recomendada para elementos sensibles (energía, grasa, sal) sobre la base de las necesidades nutricionales de un adulto medio (RDA, en sus siglas inglesas). «Son recomendaciones con base científica y no discriminatoria», reconoce Jean Martin, presidente de CIAA.

Claridad para una mayor comprensión

Las consideraciones básicas de la propuesta se acercan a lo que consideran que debe ser un etiquetado claro e inteligible. De lo que se trata, aseguran desde la CIAA, es de que el consumidor pueda «comprender» la información que recibe. Porque no es lo mismo leer un etiqueta que entenderla. Según un estudio realizado por el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (Eufic), a pesar de que el conocimiento de los consumidores sobre nutrición es aceptable, la terminología usada a veces no es del todo comprensible. Definiciones como ¿qué son los ácidos grasos trans?, ¿y los poliinsaturados? deben ser claras para que el consumidor las entienda. Otro estudio, realizado por el mismo Consejo en 2004 en cuatro países europeos (Alemania, Reino Unido, Francia y Holanda) expresa la dificultad para «interpretar» las etiquetas de los alimentos, lo que lleva a que muchas veces se prescinda del etiquetado nutricional.

En este estudio, los consumidores dieron bastante importancia a la información sobre el contenido calórico del alimento por ración. Lo más valorado entonces fue, más que la presencia de gráficos y porcentajes complicados, el etiquetado simplificado frontal que indicaba la cantidad de ejercicio físico necesario para eliminar las calorías correspondientes a una ración.

Unificar criterios

Valor energético, nutrientes, proteínas, glúcidos, lípidos o sodio son algunos de los nombres que forman parte de la etiqueta nutricional Las recomendaciones que propone la CIAA están en la línea de la Directiva 90/496/EEC, aprobada en septiembre de 1990 y relativa al etiquetado de propiedades nutritivas de los productos alimenticios. A pesar de que la norma ha sido modificada en algunos de sus artículos, autoriza las declaraciones de propiedades nutritivas que se refieren al valor energético y a los nutrientes, proteínas, glúcidos, lípidos, fibras dietéticas, sodio, vitaminas y minerales. Tal y como dictamina esta norma, la declaración del valor energético y del contenido en nutrientes debe realizarse de forma numérica, y se pueden incluir las cantidades de almidón, polialcoholes, ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos poliinsaturados, colesterol y sales minerales o vitaminas.

Una de las diferencias con la propuesta presentada ahora es que la directiva propone que la información aparezca reagrupada en un solo lugar de la etiqueta, mientras que la CIAA apuesta por separar la información para que sea más inteligible para el consumidor. La propuesta supone una homogeneización de la legislación europea sobre el etiquetado de las alegaciones nutricionales, incluidas las relativas a la salud. El objetivo es garantizar una información correcta en el etiquetado de los productos alimentarios, evitando informaciones engañosas o poco claras para el consumidor.

El Codex Alimentarius establece también en su Código de Ética para el Comercio Internacional de Alimentos que deberá evitarse la comercialización de alimentos que «estén etiquetados, envasados o preparados o se vendan o anuncien de forma que engañen al consumidor o lo induzcan a error con respecto a su carácter, naturaleza, valor, sustancia, calidad, composición, propiedades o inocuidad». Algunos casos determinados deben cumplir consideraciones particulares. Por ejemplo, si se ofrece información sobre la cantidad o el tipo de ácidos grasos o de colesterol, debe aparecer también la cantidad de grasas totales. Si se especifican los ácidos grasos mono o poliinsaturados, debe indicarse también la cantidad de grasas saturadas.

NECESIDAD DE UN ETIQUETADO NUTRICIONAL

Contar con un etiquetado nutricional parte de la necesidad de ofrecer suficiente información a los consumidores para que puedan escoger, con los mayores criterios de selección posibles, los alimentos que más se adecuan a sus necesidades. La propuesta presentada ahora da respuesta a la solicitud presentada en 2004 por la Organización Europea de Consumidores (BEUC). «Queremos un sistema europeo simple, claro e inteligible, que permita a los consumidores identificar fácilmente la calidad nutricional de los alimentos», admitía entonces la BEUC.

En líneas generales, las principales necesidades que requiere un correcto etiquetado nutricional se materializan en la percepción del consumidor y la evaluación de las implicaciones en sus decisiones de compra; la comparación y evaluación de los sistemas de etiquetado existentes; sugerir, como acaba de hacer la CIAA, un criterio común de evaluación nutricional de los alimentos y, por último, elaborar un sistema de etiquetado de etiquetado nutricional europeo apropiado.

Teniendo en cuenta que el etiquetado de ser mucho más que ofrecer una información adecuada, las medidas que se propongan ahora y más adelante en este ámbito deben ayudar a los consumidores a realizar opciones saludables con conocimiento de causa. A pesar de que la etiqueta constituye la vía por la que se ofrece una información clara, sencilla y adaptada al consumidor, la medida debería reforzarse, según los expertos, con mayor preparación nutricional que implique a grupos de consumidores, a la industria alimentaria, a los educadores y a los profesionales en materia de salud.




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