Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Seguridad alimentaria


Estás en la siguiente localización: Portada > Seguridad alimentaria > Sociedad y consumo

Tipos de contenidos: Seguridad alimentaria

¿Nos aportan los envases seguridad a los consumidores?
^

Acciones para la prevención de la obesidad infantil

Sanidad pone en marcha el 'programa Perseo' para fomentar los hábitos de alimentación saludable en la escuela y combatir la obesidad infantil

La obesidad ha adquirido tales proporciones en todo el mundo que se la considera una verdadera epidemia. De ahí que se hayan puesto en marcha diversas iniciativas para intentar frenarla. Una de ellas es el programa Perseo, que se aplicará en las escuelas españolas durante el curso 2006-2007 e implica a padres, profesores y alumnos en la educación en salud y la adquisición de unos hábitos de alimentación correctos.

La vieja idea de que un niño gordo es un niño sano lleva tiempo guardado en el baúl de los recuerdos. Un niño sano es en realidad el que se encuentra en su peso ideal, el que se adecua a su edad y su talla y el sobrepeso, lejos de ser un signo de salud, puede provocar la aparición de problemas tales como diabetes, cardiopatías o hipertensión arterial. Además, según la doctora Cristina Azcona, endocrinóloga y pediatra de la Universidad de Navarra, en el 80% de los casos niños y adolescentes obesos continuarán siéndolo en la edad adulta.

Bollos, pizza, hamburguesas y chocolate. Los niños tienen claro su menú ideal, en el que tampoco faltan los helados y las chucherías. Teniendo en cuenta sus preferencias no es de extrañar que las autoridades sanitarias hayan decidido meter baza e intentar poner freno a esta situación. España es ya uno de los países europeos con las cifras más altas de obesidad infantil, sólo superada por los niños italianos, malteses y griegos. Las actuaciones del Ministerio de Sanidad no se harán esperar y desde el mes que viene 64 centros escolares de las comunidades con las tasas más altas de incidencia (Andalucía, Canarias, Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia y las ciudades autónomas de: Ceuta y Melilla) pondrán en marcha para este curso 2006-2007 el programa Perseo que busca fomentar la alimentación saludable y la actividad física en el ámbito escolar. El programa se encuentra dentro de la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física, prevención de la Obesidad y Salud), que este mismo ministerio comenzara en febrero de 2005.

Experiencia piloto

Un 16,1% de niños españoles de entre 6 y 12 años son obesos El programa Perseo empezará con una experiencia piloto con intervenciones sencillas que favorezcan hábitos alimentarios saludables y sirvan para prevenir la aparición de obesidad y otras enfermedades. Entre sus objetivos se encuentran el detectar precozmente la obesidad y evitar que progrese; sensibilizar a la sociedad en general, y sobre todo al entorno escolar, de la importancia que los educadores tienen en este campo, y crear un entorno escolar y familiar que favorezca una alimentación equilibrada y la práctica frecuente de actividad física.

En el programa participarán niños que cursan educación Primaria, entre 6 y 10 años, y sus familias. ¿Tan necesario es tomar esta iniciativa? Teniendo en cuenta las cifras de obesidad mundial, considerada una epidemia por la Organización Mundial de la Salud, parece que sí. Según la OMS es más de mil millones el número de personas que padece sobrepeso y cerca de 300 millones el de obesos, unas cifras que no son alcanzadas en el mundo por ninguna otra enfermedad.

Por su parte, un estudio publicado en el British Medical Journal indica que la obesidad ha crecido un tercio en la última década, y según la Fundación Española del Corazón estudios recientes realizados en distintos países confirman que más del 15% de los niños en edad escolar padecen obesidad. En España, en dos décadas se ha triplicado el número de niños obesos y en la franja de edad entre 6 y 12 años lo son el 16,1% de los escolares.

Más comida basura y menos deporte

¿Pero por qué se es gordo? La explicación es muy sencilla: el aporte de energía como calorías que se ingresa con los alimentos supera al gasto. Y este excedente se almacena en el organismo como tejido graso. En una enfermedad como la obesidad existe la influencia -que varía según cada persona- de factores genéticos y hormonales. Pero no hay que perder de vista la importancia de otros factores de no menor importancia como son los climáticos y los socioeconómicos, que condicionan el modo de vivir (y por supuesto de comer) de cada persona.

Teniendo en cuenta todos ellos, ¿cuándo se puede hablar de obesidad en la infancia? Se puede considerar que un niño tiene sobrepeso cuando está por encima del 10% del peso teórico para su estatura. Y que es obeso cuando pasa del 20%. Sin embargo, son muchos los expertos que prefieren recurrir al índice de masa corporal (IMC), que resulta de dividir el peso por la estatura al cuadrado. Hay dos momentos en el crecimiento del niño con riesgo de ganancia de grasa: la infancia temprana, antes del destete, y la preadolescencia.

El gordito de la clase o la pandilla de amigos siempre ha existido, pero las cifras actuales han llevado a hacer un análisis de qué puede estar ocurriendo para que aumenten de manera imparable. Entre las causas principales se halla, según señalan desde la Fundación Española del Corazón, el cambio de la dieta mediterránea por la «dieta de supermercado, rica en hidratos de carbono y grasas saturadas y pobre en fibras, vegetales y frutas». Además, se tiene un acceso muy fácil a cantidades ilimitadas de alimentos «con calorías vacías» (es decir, sin nutrientes), como las golosinas. Y a ello hay que añadir que sólo se hacen dos comidas al día y se engullen los alimentos sin apenas masticar.

A la alteración de la dieta tradicional hay que sumar otros cambios de hábitos. Los niños ya no juegan en la calle, no corren ni realizan tantas actividades al aire libre como hace unas décadas. Esta falta de juego o deporte disminuyen el gasto de energía. Pero, además, los niños las han sustituido por el hábito de ver televisión -en España se ven entre dos horas y dos horas y media al día- y los videojuegos o chatear por el ordenador, que propician el consumo de alimentos hipercalóricos mientras se realizan. De esta manera, al hecho de no gastar energía añaden el de sumar calorías. Se trata de un cambio completo, de una actitud ante la vida en la que el entretenimiento es incorporado de manera pasiva, dejando de lado la actividad física.

LAS CONSECUENCIAS

Imagen: Clara Natoli/Morguefile

El sobrepeso y la obesidad causan al niño problemas de salud de diversa consideración, sobre todo si persiste hasta la edad adulta. Así, aumenta el riesgo de padecer diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. A medio plazo la obesidad infantil produce alteraciones ortopédicas, respiratorias y cutáneas. Aunque no son tan frecuentes, pero sí muy graves, pueden padecer el síndrome de Picwick (somnolencia e insuficiencia respiratoria), miocardiopatía y pancreatitis. Además, en los niños obesos aumenta la incidencia de intolerancia a la glucosa y alteraciones de lípidos (aumento de colesterol y triglicéridos).

Un factor añadido es que ser obeso en la infancia aumenta el riesgo de serlo en la edad adulta; casi el 80% de los adolescentes obesos lo serán de adultos. Y en la edad adulta también conlleva sus riesgos, especialmente el de enfermedad cardiovascular. En algunos casos, la obesidad de los niños es consecuencia de otras enfermedades como el hipotiroidismo o el síndrome de Prader-Willi, casos en los que se precisa un estudio y tratamiento específico.

Pero tener más talla de lo normal para su edad no sólo ocasiona problemas de carácter físico a un niño, sino que en la mayoría de las ocasiones supone para ellos un grave problema psicológico, sobre todo teniendo en cuenta los cánones de belleza actuales, en los que no se valora precisamente el exceso de kilos. En general, los gordos no están bien considerados ni socialmente aceptados y se le considera cómico, torpe y glotón. Según un artículo publicado en la revista Pediatrics, con 7 años un niño ya ha aprendido las normas de atracción cultural y, a partir de ellas elige a sus compañeros de juego basándose en las características físicas.

A veces se elige antes a un niño con una discapacidad que a un obeso. Teniendo en cuenta la percepción que reciben de su relación con los demás, los obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y suelen expresan sensaciones de inferioridad y rechazo. Muchas veces padecen dificultades para hacer amigos y la discriminación los lleva al aislamiento, la depresión e inactividad y a comer más, con lo que se agrava la situación. En la adolescencia puede adquirir tintes dramáticos, ya que cualquier característica física que los diferencie negativamente del resto de los compañeros corre el peligro de convertirse en un problema grave, por lo que haber sido un niño o adolescente obeso es muchas veces causa de trastornos alimenticios como anorexia y bulimia.




Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto