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Pescado, más beneficios que riesgos

Un grupo multidisciplinar de expertos avala los beneficios derivados del consumo de pescado y marisco frente a sus posibles riesgos

  • Autor: Por MAITE PELAYO
  • Fecha de publicación: 10 de noviembre de 2011
Imagen: Paul Downey

Un grupo de expertos procedentes de diferentes ámbitos y disciplinas han analizado los beneficios y los riesgos del consumo de pescados y mariscos en el I Simposio Nacional de Ciencia, Pescado y Salud. Una vez presentadas sus conclusiones preliminares, los especialistas coinciden, al igual que ya lo hizo el Panel de Expertos de la FAO y la OMS en su informe de 2010, que en el consumo de pescados y mariscos los beneficios priman sobre los riesgos. Ambos organismos, como ahora, destacaban en el mencionado informe que el consumo de pescado se puede asociar con la prevención de enfermedades cardiovasculares y otras muchas enfermedades y trastornos. También llamaban la atención de los Estados miembros de la UE para mejorar la comunicación de cara a que la sociedad asimile la necesidad de cubrir la recomendación de ingesta mínima de pescados y mariscos para asegurar una dieta sana y equilibrada que favorezca una mejor salud pública.

El simposio cubre una demanda tanto de los productores de pescados y mariscos como de los consumidores, creada por la incertidumbre que distintas investigaciones y noticias han generado en los últimos meses. Las recientes recomendaciones de limitación de consumo de algunas especies de pescado por parte de las autoridades sanitarias han creado cierta preocupación en el sector y desconcierto entre los consumidores. Ahora, estos expertos han coincidido en resaltar que, aunque haya algunos riesgos vinculados al consumo de pescados y mariscos, como sucede con otros tipos de alimentos, los beneficios derivados de su ingesta son muy superiores.

Sin embargo, según concluye este grupo de expertos, es imprescindible que se apoye la investigación científica necesaria para esclarecer el alcance de los riesgos potenciales y determinar con absoluta rotundidad su impacto sobre la salud de los consumidores. La finalidad es garantizar una mejora en la salud pública y, con ella, una mejora en la calidad de vida.

Límites de consumo

Este mismo año, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), de acuerdo con las instrucciones de organismos comunitarios, realizó unas recomendaciones que limitaban el consumo de determinadas especies de pescados (predadores azules de gran tamaño) por su contenido en mercurio. La limitación afectaba a mujeres embarazadas, en fase de lactancia y niños, así como a la población en general respecto a ciertas partes de crustáceos, por su contenido en cadmio.

Hay una importante disparidad de opiniones y criterios cuando se evalúan los riesgos de la ingesta de pescado

El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría también marca ciertas recomendaciones sobre consumo de pescado entre la población infantil: de 3 a 4 veces por semana en el caso del pescado blanco y, para grandes predadores azules, limitar una porción de 100 gramos a la semana solo en el caso de poblaciones sensibles, aunque ello no contraindique el consumo de otros pescados azules de menor tamaño, con raciones de menos de 50 gramos en niños de más de tres años.

Según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE), llevada a cabo por la AESAN, el consumo de pescado en España es de 3,8 raciones a la semana, una cifra que se ajusta a la frecuencia recomendada: de manera genérica, de 3 a 4 raciones por semana. Pero si bien se constata una absoluta coincidencia acerca de los beneficios y las propiedades nutricionales de pescados y mariscos, hasta el punto de considerarse alimentos esenciales que no pueden faltar en la dieta, hay una importante disparidad de opiniones y criterios en el momento de evaluar los riesgos de su ingesta, por lo que se insta a seguir con las investigaciones sobre el tema.

Riesgos asociados

El pescado, los moluscos y los crustáceos pueden acumular elementos contaminantes, bien de origen natural o artificial, en el medio acuático donde se desarrollan, así como padecer parasitosis que pueden ser un peligro para los consumidores. Los riesgos asociados al consumo de pescados y mariscos son:

  • Las biotoxinas pueden acumularse sobre todo en los moluscos bivalvos (mejillones, vieiras, almejas, navajas, entre otros), que se alimentan del plancton marino donde están presentes estas toxinas (es el caso de las mareas rojas). En la UE, es obligatorio que las zonas de producción de estos moluscos tengan programas de vigilancia y control analítico. La única garantía es la compra de moluscos con etiqueta identificativa de su origen y de la depuradora donde se han procesado. Nunca deben consumirse mariscos extraídos para consumo particular, salvo que sean zonas autorizadas por los servicios de control sanitario.

  • Anisakis, parásito de pescados y ciertos mariscos de aguas marinas. Solo suponen un riesgo potencial en el caso de consumir estos alimentos parasitados crudos o semicrudos y, por ello, deben someterse a tratamiento por calor (cocción, fritura o asado, entre otros) o, en caso contrario (en vinagre, ahumado en frío, marinado o sushi), congelarlos antes durante por lo menos 24 horas y a una temperatura inferior a -20 ºC.

  • Los metales pesados (mercurio, cadmio, plomo) tienen regulados los niveles máximos tolerables en capturas destinadas a consumo humano y están, por tanto, sujetos a control. En general, la cantidad de estos metales pesados aportados en una dieta normal a través de los pescados no suponen riesgo alguno para la salud. Sin embargo, de acuerdo al principio de precaución, se recomienda limitar su consumo en poblaciones sensibles. Los expertos, reunidos en el reciente simposio, han incidido en la línea de los estudios sobre las interacciones selenio-mercurio. Según estos estudios que, por importancia deben ampliarse, la potencial toxicidad de los peces no puede evaluarse mediante el análisis independiente del contenido total de mercurio o en forma de metilmercurio, sino que es necesario tener en cuenta el contenido de selenio. Esto se debe a que este elemento podría tener un efecto significativo en la fracción biodisponible del mercurio y, por lo tanto, sobre la potencial toxicidad de metilmercurio en peces, con una reducción significativa.

  • Finalmente, las dioxinas y los denominados PCBs (policlorados bifenilos) son contaminantes que pueden estar presentes en todos los alimentos y, por tanto, también en el pescado. Están muy controlados por las administraciones públicas y sujetos a limitación según normativas europeas. Las concentraciones detectadas en los pescados son muy bajas y no suponen un riesgo, salvo en situaciones de contaminación accidental o industrial muy concretas, en las que puede ser necesario limitar la pesca o el cultivo marino.

EL PESCADO, ¿UN ALIMENTO FUNCIONAL?

Además de resaltar los beneficios respecto a los riesgos, el grupo de expertos concluyó que el pescado podría considerarse un alimento funcional. Los argumentos alegados se basan sobre todo en el elevado contenido en ácidos grasos omega 3 del pescado azul, un nutriente que tiene un efecto beneficioso porque disminuye la propensión a la formación de trombos y regula los niveles de otras grasas muy perjudiciales para la salud, como son los triglicéridos y el colesterol LDL.

Otros nutrientes presentes en el pescado completan sus efectos beneficiosos para la salud y su funcionalidad como alimentos. El pescado es una de las principales fuentes de vitamina D, en un 27%, además de minerales como hierro, magnesio, cinc, calcio y otras vitaminas. Los beneficios del consumo frecuente de pescado están contrastados por la evidencia científica. Se citan los trabajos publicados por la Universidad de Harvard, que indican que las personas que ingieren pescado 2 o 3 veces por semana tienen un 30% menos de infartos que los individuos que no toman pescado.

También hay evidencias que relacionan el consumo habitual de pescado con una menor incidencia en otras enfermedades. Por otra parte, el pescado es, según apuntan estos especialistas, una excelente alternativa a la carne, rico en proteínas, vitaminas y minerales. La naturaleza de sus grasas, sobre todo las presentes en el pescado azul, resulta beneficiosa para la salud del consumidor. Además, el pescado es una buena fuente de hidratación, ya que su contenido en agua oscila entre el 65% y el 80%.


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