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Seguridad en la preparación de alimentos para bebés

Los alimentos para niños pequeños se preparan triturados o troceados, un factor que aumenta el riesgo de deterioro y contaminación, por lo que ciertas pautas de higiene en su elaboración es crucial

Imagen: Alfonso Romero

Si se siguen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir, se empiezan a introducir alimentos sólidos a los bebés a partir de los seis meses, deberán tenerse en cuenta varios factores en relación a la seguridad de los alimentos. Además de que estos niños constituyen un sector de la población vulnerable a cualquier infección o intoxicación, las primeras comidas que se les prepararan ofrecen un mayor riesgo puesto que los alimentos se les presentan, por lo general, triturados o troceados. De ahí que sea importante tener especial cuidado con las condiciones de higiene. El artículo explica cuáles deben ser las necesidades higiénicas en las elaboraciones de alimentos infantiles y cómo preparar biberones.

Si bien cualquier persona puede contraer una intoxicación alimentaria, los bebés y niños pequeños son especialmente vulnerables a las bacterias. Por eso, y aunque la seguridad alimentaria es siempre importante, aún lo es más cuando el destinatario es un bebé. La razón: su sistema inmunitario es inmaduro y, por tanto, tiene menos capacidad de luchar contra cualquier infección provocada por el mal estado de los alimentos. Además, su bajo peso hace que con solo pequeñas cantidades de un alimento alterado sea suficiente para causarle trastornos. Por todos estos motivos, es esencial ser muy cuidadoso con la preparación de alimentos para niños y prestar atención, sobre todo, a las condiciones de higiene más básicas.

Higiene y alimentos para bebés

Cuando se haga comida para bebés, es muy importante seguir unas pautas de higiene muy estrictas.

Antes de preparar:

  • Lavarse las manos, sobre todo después de ir al baño o cambiar pañales y antes de preparar alimentos.

  • Limpiar bien utensilios, superficies de cocina y todo lo que entre en contacto con los alimentos, como batidoras.

  • Evitar preparar alimentos si se está resfriado; taparse posibles heridas de las manos.

Durante la preparación:

  • Comprobar que los alimentos se almacenan a la temperatura que precisan (- 18ºC si se congelan y unos 7 ºC si se guardan en la nevera).

  • Verificar que los alimentos están en óptimas condiciones. Se rechazarán los que tengan mal aspecto o sobrepasen la fecha de caducidad que lleva la etiqueta.

  • Los alimentos deben cocerse a una temperatura de 65 ºC para asegurar que se destruyen la mayoría de los patógenos.

  • Debe prestarse especial atención a las contaminaciones cruzadas entre alimentos cocinados y crudos. No debe utilizarse la misma tabla de cortar para frutas, verduras o carne.

  • Las frutas y verduras deben lavarse bien.

Tras la preparación de la comida, no deberán pasar más de dos horas para consumir. Si no es así, se almacenarán en la nevera o en el congelador. Solo podrán recongelarse los alimentos que se han congelado crudos (por ejemplo carne) y se hayan cocinado. Si la comida se hace en un lugar distinto al que se ha cocinado, deberá trasladarse en recipientes herméticos e isotérmicos que la mantengan a temperaturas adecuadas (frías o calientes, en función del tipo de preparación).

Preparar biberones

En la preparación de biberones también es importante la higiene y la manipulación de la materia prima. Las leches que se comercializan son seguras, porque pasan estrictos controles de calidad, pero de nada sirven si en casa se menosprecian ciertas necesidades de manipulación y conservación.

  • Los envases de leche deben mantenerse bien cerrados y no debe sobrepasarse más de un mes después de abrirlos.

  • Antes de prepararlos, se lavarán biberón, tetina, cucharas, etc. con agua y jabón y un buen aclarado, además de la superficie donde se tenga intención de hacerse.

  • Los biberones no deben calentarse en el microondas, ya que pueden quedar zonas frías; es preferible hacerlo en un recipiente con agua caliente. Una de las principales medidas de seguridad es prepararlos justo antes de su consumo, así se evitan problemas de conservación. Si se hacen antes, deberán enfriarse y meterlos en la nevera. El alimento que no se utilice en 24 horas, deberá desecharse (según la OMS). Si no se dispone de frigorífico, no es seguro preparar el biberón con antelación.

  • Una vez se han utilizado, los biberones deben lavarse con jabón y agua caliente abundante. Si las tetinas tienen grietas, deberán sustituirse, ya que facilitan la acumulación de suciedad.

  • Para esterilizar en casa, se sumerge el material en agua en una cazuela de manera que quede cubierto, se tapa y se lleva a ebullición, comprobando que el agua no se evapore del todo.

Alimentos de riesgo para bebés

Al contrario que las verduras, es mejor no dar a los bebés ciertos alimentos, como huevos, moluscos o quesos elaborados con leche cruda. En algunos casos, si los alimentos no se someten a un tratamiento térmico completo, pueden albergar bacterias patógenas como Listeria o Salmonella. Tampoco es recomendable darles espinacas o acelgas, ya que pueden contener cantidades de nitratos, compuestos que se encuentran de forma natural en vegetales. La miel es otro de los alimentos que un bebé menor de un año no debería tomar para evitar posibles riesgos de contaminación por la presencia de esporas de Clostridium botulinum. Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es el de los alimentos que pueden causar reacciones alérgicas, como frutos secos y, de nuevo, marisco o huevos.


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