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¡Me he dejado la puerta de la nevera abierta toda la noche!

Algunos productos perecederos, como carnes, huevos o leche, deben desecharse si se han mantenido durante más de dos horas por encima de los 4,5 grados

Imagen: belchonock

El funcionamiento de una nevera es similar al del aire acondicionado. Cuando el interior del electrodoméstico sobrepasa la temperatura asignada en el termostato (de 4 ºC a 8 ºC, en función de la zona), se pone en marcha el compresor que refrigera el interior. De nuevo, cuando se alcanza la temperatura establecida, el compresor se detiene. Pero ¿qué ocurre cuando, de manera accidental, la puerta del frigorífico queda abierta mucho tiempo? ¿La temperatura sube tanto como para estropear los productos que hay dentro? El artículo explica qué alimentos hay que desechar y cuáles se pueden guardar si la nevera ha estado abierta toda la noche y cómo optimizar su frío.

La nevera es uno de los grandes aliados para garantizar los alimentos seguros. Para que su función se cumpla a la perfección, el interior debe mantener una temperatura de 5 ºC o inferior. A esta temperatura, los microorganismos se multiplican con mucha lentitud. El gesto tan cotidiano de abrir la puerta del frigorífico para coger un producto de su interior ya modifica la temperatura interna del electrodoméstico. Al hacerlo, el aire frío del interior se escapa hacia el exterior y, a su vez, el aire caliente entra en el interior aumentando su temperatura.

En general, los alimentos refrigerados son seguros, siempre que la falta de frío no haya superado unas pocas horas. Debe tenerse en cuenta que, en casos en los que se va la luz, si la puerta de la nevera se mantiene cerrada durante unas cuatro horas, es posible que se pueda aprovechar toda la comida sin ningún problema. Pero, ¿qué ocurre si ese tiempo es más? El riesgo aumenta si la puerta ha estado abierta durante toda la noche o durante unas 11-12 horas. En este caso, es posible que algunos alimentos no "sobrevivan" a la falta de frío. Se puede comprobar la temperatura fijándose en los visores que marcan la temperatura o poner un termómetro para asegurarse de que el interior está a 5 ºC.

Nevera abierta varias horas: ¿qué productos guardo o tiro?

Dejarse la puerta de la nevera abierta más de cuatro horas tendrá repercusiones negativas sobre todo para los productos perecederos, es decir, aquellos que necesitan refrigeración para conservarse en óptimas condiciones. Otros alimentos, sin embargo, pueden sobrevivir más tiempo a temperatura ambiente. El Departamento de Agricultura estadounidense, a través de su Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS), aconseja desechar los siguientes productos si se han mantenido durante más de dos horas por encima de los 4,5 ºC:

  • Carnes, aves, pescados y mariscos.

  • Quesos.

  • Leche o yogur.

  • Huevos.

  • Sopas.

  • Frutas frescas.

  • La mayonesa abierta o la salsa tártara deben tirarse, si han estado más de ocho horas a unos 5 ºC.

  • Pasta o arroz cocido.

  • Pasteles rellenos de crema.

  • Hongos frescos.

  • Verduras cocidas.

Pueden guardarse, sin embargo:

  • Quesos duros como el cheddar o el parmesano o quesos procesados.

  • Mantequilla, margarina.

  • Envases abiertos de zumos de fruta o de fruta enlatada.

  • Salsa de soja o de barbacoa y aderezos de vinagre.

  • Pan, bizcochos, galletas.

  • Verduras crudas.

Cómo optimizar el frío de la nevera

No solo abrir la nevera con mucha frecuencia o dejarla abierta durante mucho tiempo hace perder el frío, pone en riesgo la conservación de los alimentos y aumenta el consumo energético. Es aconsejable pensar qué se quiere coger antes de abrirla, y no dudar con ella abierta mirando a ver qué se necesita. También es importante no introducir alimentos calientes, porque este gesto hace incrementar la temperatura del resto de productos y, además, hace que el electrodoméstico consuma más energía.

Otro factor fundamental, tal y como informa la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT), es respetar la capacidad de carga del aparato, sin sobrecargarla, para no hacer aumentar la temperatura de los alimentos y perder seguridad. Es aconsejable dejar espacios entre recipientes para permitir que llegue el frío con rapidez a los productos guardados.

El orden también es fundamental para optimizar la función del frío y mejorar la conservación de los alimentos. Debe tenerse en cuenta que la temperatura del interior de la nevera no es homogénea en todas las partes. En los cajones se pondrán las frutas y hortalizas, donde quedan protegidas del frío directo. En el estante inferior, que es la zona más fría (2-4 ºC), se colocarán la carne, el pescado y el marisco dentro de un recipiente con rejilla para que caigan los jugos. En las estanterías superiores, la parte menos fría, pueden guardarse yogures, quesos y embutidos curados, alimentos cocinados y envasados. En la puerta deben almacenarse bebidas, mermeladas, salsas o chocolate.

Qué ocurre si la puerta abierta es la del congelador

Dejarse la puerta del congelador mal cerrada o abierta también lleva consigo un riesgo de deterioro de los productos que se guardan. El grado de riesgo varía en función de aspectos como el volumen de alimentos almacenados, el tiempo que ha estado abierta y la capacidad del congelador.

Se puede usar un termómetro para comprobar la temperatura que hay en el interior de las distintas partes del congelador. Conocer la temperatura más alta es uno de los principales factores para determinar si el alimento congelado es seguro.

Si se desconoce el tiempo que los productos llevan en proceso de descongelación, lo más seguro es tirarlos. Si los alimentos aún contienen cristales de hielo, pueden congelarse de nuevo. Pero deben desecharse los que hayan alcanzado temperaturas superiores a 4 ºC durante un periodo superior a dos horas.

En la mayoría de los casos, si los alimentos han comenzado a descongelarse hace varias horas, deberán tirarse, aunque algunas resisten mejor a la descongelación, como la carne roja y de ave. Si se consume de inmediato, la carne cruda expuesta a más de 5 ºC durante un máximo de seis horas puede aprovecharse. Para evitar cualquier riesgo, el interior de la pieza debe llegar a 75 ºC durante la cocción. La comida precocinada y el marisco, en cambio, no podrán volver a congelarse y deberán desecharse, si han alcanzado temperaturas superiores a 5 ºC durante más de tres horas.


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