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Hoy se celebra el Día Nacional de la Nutrición bajo el lema "Aprender a comer, vivirás mejor"
El tener que estar todo el día fuera de casa no es motivo para descuidar la alimentación. Y es que comer fuera no tiene por qué ser sinónimo de comida "basura", fuente de grasas saturadas, según puso de manifiesto ayer un grupo de especialistas en nutrición en el Hospital Carlos Haya de Málaga, durante la presentación del Día Nacional de la Nutrición, que hoy se celebra en toda España bajo el lema "Aprender a comer, vivirás mejor".
Cada vez más personas -el 66% de la población, según diversos estudios- por circunstancias de su trabajo o estudios se ven obligadas a pasar el día fuera, comida incluida. A raíz de ahí, todo degenera. Hasta que la comodidad y la falta de tiempo convierten el menú diario en un ejemplo de mala nutrición. A nadie le resulta fácil abstenerse de un paquete de patatas fritas para cambiarlo por una zanahoria. Pero sí puede ser más apetecible sustituir la hamburguesa de turno por un completo bocadillo mediterráneo. Con su conveniente suplemento de aceite de oliva.
Panorama desalentador
A juicio de Federico Soriguer, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del centro malagueño, "se toman demasiadas calorías, demasiadas proteínas de origen animal y muy pocos hidratos de carbono". Esto, unido al creciente sedentarismo de la población, ofrece un panorama desalentador para la salud.
Usar menos el coche y olvidar el ascensor puede ser un buen comienzo para dejar de ser sedentarios. ¿En la mesa? Quienes deban almorzar fuera pueden empezar por cambiar las grandes cadenas de comida rápida por restaurantes de comida casera, indicaron los nutricionistas.
Para los más ahorradores hay otra opción: hacer un picnic en la empresa o en el parque más próximo. Esta fórmula garantiza la calidad de la dieta y permite dedicarle más tiempo -lo recomendado son entre 30 y 45 minutos-. Sin embargo, según la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI), sólo un 5% de los trabajadores que comen fuera de casa se llevan la comida al trabajo, frente al 47% que se deciden por la comida rápida.
Menos carne y más pescado
En cualquiera de los casos, la carne es el producto favorito. Incluso en exceso, como advirtió ayer el endocrinólogo Gabriel Olveira. "Hay que consumir menos carne y más pescado y, por supuesto, aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y cereales, porque son la base de la alimentación", apuntó Olveira.
En opinión de los especialistas, no hay alimentos prohibidos. La clave está en la variedad. "Claro que se pueden comer hamburguesas, pero no como pauta habitual. Lo fundamental para mantener una dieta equilibrada es no repetir", aseguró Olveira, quien hizo hincapié en la importancia de los lácteos, el agua y en disminuir las grasas de origen animal en favor del aceite de oliva, eso sí, virgen y no demasiado reutilizado.
Tampoco hay que olvidar a otra de las estrellas de la comida rápida: los precocinados. Ni congelados ni conservas son obstáculos para una nutrición saludable. "Sólo hay que leer la etiqueta y comprobar, por ejemplo, que los productos que vamos a freír en aceite de oliva están elaborados con este mismo producto", matizó el bromatólogo Ángel Caracuel, quien destacó las ventajas de nuevos productos como las verduras troceadas y listas para consumir.
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