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Los alimentos con un 0,9% de transgénicos deberán llevar un riguroso etiquetado

La Eurocámara aprobó ayer la normativa reguladora que abre la vía al fin de la moratoria

  • Fecha de publicación: 3 de julio de 2003

Aquellos alimentos destinados al consumo humano que contengan al menos un 0,9% de organismos genéticamente modificados (OGM´s) o transgénicos, deberán llevar un etiquetado sumamente preciso que los identifique, en virtud de un acuerdo alcanzado ayer por el Parlamento Europeo, que cierra el ciclo de negociaciones entre las instituciones de la Unión Europea (UE) sobre este polémico asunto.

El acuerdo abre la vía al levantamiento de la moratoria de hecho que rige en la UE desde 1998 para la comercialización de transgénicos. Antes de que este veto entrara en vigor, los diferentes Estados miembros habían aprobado la venta de una veintena de productos de este género. Todos ellos tendrán que revalidar sus permisos a través de un nuevo mecanismo de autorización común que se pondrá en marcha antes de que concluya el año, y que dependerá de la Agencia Europa para la Seguridad Alimentaria.

La comisaria de Medio Ambiente, Margot Wallström, reconoció ayer que hay una lista de 20 productos esperando la autorización para ser comercializados en la Unión Europea. El Ejecutivo comunitario, aseguró, analiza ya esas demandas, y las primeras autorizaciones podrían otorgarse antes de Navidad.

El acuerdo parlamentario complementa y endurece disposiciones en la materia ya vigentes en la UE. De hecho, existe la obligación en la Europa comunitaria de etiquetar los productos elaborados con OGM´s cuando su contenido exceda el 1%. Es obligatorio, incluso, etiquetar alimentos elaborados a partir de organismos genéticamente modificados si lo que se detecta en ellos no son más que restos de ADN o de proteínas derivadas de la alteración genética, en dicha proporción del 1%.

Sin embargo, de la norma escapaban hasta ahora productos como los aceites obtenidos a partir de soja o de maíz transgénicos. Otro tanto sucedía con alimentos elaborados con ingredientes que contienen OGM´s, como sucede con las galletas hechas con aceite de maíz procedente de plantas transgénicas.

La normativa aprobada ayer se aplicará a los alimentos con más de un 0,9% de transgénicos, o que contengan ADN o proteínas derivadas de éstos.

Trazabilidad

La obligatoriedad del etiquetado facilitará otro de los objetivos prioritarios de la Comisión y el Parlamento Europeo en el tratamiento de los organismos modificados: la posibilidad de rastrearlos a todo lo largo de la cadena de producción y distribución, lo que se conoce como trazabilidad. "Se podrán identificar los componentes de los alimentos con transgénicos hasta su origen", aseguró la comisaria Wallström.

Las disposiciones dirigidas al etiquetado y el rastreo de los OGM´s empleados en artículos para la alimentación humana se complementan con otras concernientes a la nutrición animal, inéditas hasta ahora en la Europa comunitaria. Los productos con OGM´s destinados a consumo animal, que actualmente no son objeto de exigencia alguna, seguirán los principios enunciados para la alimentación humana.

Uno de los elementos más controvertidos del debate, la coexistencia de plantaciones transgénicas con otras no alteradas genéticamente, quedó zanjado ayer al aceptar la Eurocámara que la decisión recaiga, a título individual, en los Estados miembros.

Consumidores satisfechos

El acuerdo de ayer fue muy bien acogido por las asociaciones de consumidores. El BEUC (Buró Europeo de Asociaciones de Consumidores), con sede en Bruselas, calificó de "buen trabajo" la normativa aprobada. Valoró especialmente el alcance de las disposiciones sobre etiquetado, la posibilidad de rehacer el camino seguido por los OGM´s hasta sus orígenes y la inclusión de la alimentación animal en la norma.

Por su parte, la organización ecologista Greenpeace la consideró "un paso adelante" para que el consumidor sepa "no sólo si el producto tiene o no transgénicos, sino de dónde viene".

Tanto la comisaria Wallström como el responsable europeo de Sanidad y Protección de los consumidores, David Byrne, se mostraban confiados en que el acuerdo de ayer conduzca a la retirada de la demanda de arbitraje cursada por Estados Unidos contra la UE ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por impedir las importaciones de transgénicos.

Desde el país norteamericano daban a entender, sin embargo, que los sectores estadounidenses interesados distan de estar satisfechos con el nuevo marco normativo europeo.

El tomate Flavr Svr

La era de los alimentos transgénicos para el consumo humano comenzó el 18 de mayo de 1994, cuando la Agencia para la Alimentación y los Medicamentos (FDA) estadounidense autorizó la comercialización del tomate Flavr Svr. El fruto había sido modificado genéticamente por la compañía Calgene para frenar el proceso de ablandamiento y senescencia tras la maduración.

Los productos transgénicos más importantes en la actualidad son la soja resistente al herbicida glifosato y el maíz resistente a un insecto. El gen de tolerancia al herbicida insertado en la soja procede de otra planta y favorece la sustitución de otros insecticidas más tóxicos por otros menos perjudiciales para mamíferos, peces y aves. Todas las variedades resistentes a insectos producidas hasta el momento llevan genes específicos para generar la toxina Bt, una sustancia que se vaporiza sobre los cultivos.

El futuro, según los expertos, pasa por la inserción de genes que permitan a las plantas desarrollarse en terrenos salinos, necesitar menos agua y ser más ricas nutricionalmente, entre otras adaptaciones.




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