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Técnicos de salud han realizado visitas de control para comprobar la retirada del producto tanto en la distribuidora como en los puntos de venta
La Dirección General de Salud Pública de la Generalitat valenciana ha inmovilizado 2.746 envases de salsa con colorante rojo Sudán I, distribuidos por una empresa de esta comunidad que los importó del Reino Unido. La presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira, ha asegurado que este producto "no ha pasado al consumo humano".
El Gobierno valenciano ha respondido de esta manera al aviso de la AESA sobre la presencia del colorante en salsa "worcester" procedente del Reino Unido en botellas de cristal de 150 ml., cuya marca es Crosse and Blackwell, y con fecha de consumo preferente 2008, 2009 y 2010.
Fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana han informado que fue la empresa fabricante de este producto la que indicó el nombre de la compañía distribuidora en España, y ésta facilitó el listado de establecimientos donde se había distribuido el producto.
Estas mismas fuentes explicaron a CONSUMER EROSKI que en los últimos días, técnicos de la Dirección General de Salud Pública realizaron visitas de control oficial tanto a la empresa distribuidora como a los puntos de venta, "con el objetivo de comprobar la retirada del producto y su concentración en la empresa distribuidora, para su posterior destrucción".
Por su parte, la presidenta de la AESA ha afirmado que la salsa retirada no ha llegado a pasar al consumo humano. Neira ha dicho que la retirada de este producto "demuestra que las redes de alerta funcionan y que la trazabilidad permite localizar las partidas contaminadas rápidamente". Por ello, ha transmitido un mensaje de "tranquilidad" al consumidor porque "la red de alerta ha funcionado" y se ha demostrado que "la trazabilidad es un instrumento increíble" para la seguridad alimentaria.
La AESA ha asegurado además a CONSUMER EROSKI que se mantiene atenta a las informaciones procedentes de la red de alerta europea "por si se detectara la comercialización con destino a España de más productos afectados". No obstante, ha precisado que los niveles de Sudán I descubiertos en los alimentos retirados en el Reino Unido "son muy bajos y la exposición tiene que ser reiterada" para que haya peligro.
No hay riesgo
Por otro lado, el director ejecutivo de la Agencia Británica de Seguridad Alimentaria (FSA), Jon Bell, ha asegurado que la lista de productos con Sudán I continuará actualizándose y haciéndose pública. No obstante, ha subrayado que "no existe riesgo de enfermedad inmediata y que el riesgo para la salud es muy bajo", si bien ha advertido de que "si se tiene alguno de estos productos en casa no se consuman".
Bell ha añadido que "las compañías de alimentación involucradas son legalmente responsables de informar a las autoridades sanitarias británicas, retirar los productos contaminados e informar a los consumidores".
En Bruselas, el comisario de Salud, Markos Kyprianou, ha enmarcado el suceso en el oportunismo de algunos industriales, "que han preferido dar salida fraudulenta a partidas de un producto peligroso adquirido antes de su declaración como tal, haciendo caso omiso de la legislación en vigor y del peligro potencial para los consumidores".
Efectos sobre el organismo
El potencial cancerígeno del Sudán I es incuestionable para los científicos, aunque todavía desconocen sus efectos reales sobre el organismo de las personas. Los únicos trabajos que se han desarrollado hasta la fecha han tenido como protagonistas a ratones. Así, roedores que recibieron 30 miligramos de Sudán I por kilo de peso durante dos años, una cantidad considerable, tardaron meses en desarrollar tumores malignos, lo que en humanos vendría a ser algo más de dos décadas.
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