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Se trata de evitar sus efectos nocivos, que pueden ocasionar graves enfermedades
La Comisión Europea introducirá a partir de noviembre de este año límites más estrictos a la presencia de dioxinas y policlorobifenilos (PCB) en los productos alimenticios. El portavoz comunitario de Salud y Protección al Consumidor, Philip Tod, explicó que se trata de evitar los efectos nocivos de este tipo de sustancias, que pueden provocar cáncer, deficiencias inmunitarias, alteraciones hepáticas, esterilidad o problemas en el sistema nervioso.
Esta medida se enmarca dentro de la estrategia global lanzada por el Ejecutivo comunitario en 2001 para reducir la cantidad de dioxinas y PCB en el medio ambiente, los alimentos y otros productos destinados a la alimentación. Estas sustancias son extremadamente resistentes a los procesos de degradación, lo que significa que sobreviven en el entorno y se acumulan en la cadena alimentaria.
Para reducir la exposición humana a este tipo de contaminantes, ya se rebajó su contenido máximo permitido en julio de 2002 en los alimentos de origen animal, pero los datos y las informaciones científicas eran entonces insuficientes y no se fijó ninguna cantidad para los PCB.
La responsabilidad inicial de garantizar estos contenidos máximos es del sector alimenticio, mientras que las autoridades de los Estados miembros deben controlar su cumplimiento y dar cuentas a la Comisión Europea.
El Ejecutivo comunitario tiene la intención de revisar los niveles máximos permitidos de aquí a diciembre de 2008, para reducirlos aún más. "Lo importante es que cuando se identifique la contaminación, las autoridades reaccionen rápidamente para retirar el producto del mercado, identificar la fuente de la contaminación y eliminarla", subrayó el portavoz.
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