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Los caprichos, los desordenes alimenticios y la deshidratación pueden hacer que empeore la dieta de los menores
Los padres deben procurar que sus hijos mantengan buenos hábitos de alimentación en los meses de verano, según han aconsejado los expertos reunidos en el Foro Interalimentario. Y es que los caprichos respecto a la comida, los desordenes alimenticios y la deshidratación provocada por las altas temperaturas pueden hacer que empeore la dieta de los menores.
Los niños no desayunan cereales ni comen muchas verduras durante la época veraniega, señalan los expertos, que subrayan que deben tomar cinco raciones diarias de frutas y verduras. Tampoco pueden faltar los lácteos, de dos a tres veces al día, apuntan. Aunque los horarios se modifican en esta época, es importante mantener las tres comidas principales y dos más ligeras. Además se debe evitar picotear entre horas, consumiendo "de forma moderada" grasas, dulces, golosinas y snacks.
A pesar de estar de vacaciones, se debe evitar complacer fácilmente a los pequeños y no permitir que se vayan a la cama después de cenar con otros alimentos que no sean fruta, yogurt o leche, recomiendan. Los especialistas reunidos en ese foro recuerdan que la infancia es la edad clave para inculcar a los menores unos hábitos alimenticios sanos.
Las vacaciones son "un momento ideal" para mejorar los hábitos de alimentación de los niños, ya que los padres tienen "más tiempo para completar esta labor educativa" y los alimentos de temporada son "una oportunidad para que los niños, dentro de un ambiente festivo, prueben nuevos sabores", asegura la catedrática Rosa M. Ortega, experta en nutrición del Comité Científico del Foro Interalimentario.
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