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El cansancio primaveral, ¿qué podemos hacer para combatirlo?

Poner en práctica hábitos saludables y seguir una dieta equilibrada ayudará a prevenir los síntomas y hacer menos evidente en el organismo la astenia primaveral

Imagen: nd3000

Por fin con la primavera llega el buen tiempo, pero también le acompañan ciertos síntomas algo extraños que afectan a algunas personas en el inicio de este cambio de estación. Fatiga generalizada, somnolencia durante el día, desmotivación frente a actividades cotidianas, dificultad de concentración, aturdimiento, irritabilidad, poco apetito, disminución de la libido y apatía... De manera coloquial, frente a esta situación se dice que "ya llegó la 'depre' de primavera". En este artículo se explica qué es la astenia primaveral y cómo hacerle frente.

El "cansancio primaveral" es una situación similar a la que puede darse en periodos de sobrecarga laboral o cuando se sigue una dieta desequilibrada. Pero, ante su origen incierto y la falta de evidencia científica, los especialistas coinciden: no se puede afirmar que este cansancio estacional, más frecuente con la llegada de la primavera, se trate de una enfermedad. Por tanto, resulta innecesario el uso de suplementos vitamínicos y de otras estrategias alejadas de un estilo de vida saludable.

El doctor Francisco Camaralles, miembro de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC), duda acerca de que exista como entidad clínica. "Cierto que uno puede sentirse decaído, pero en todo caso no se trataría de una enfermedad; como mucho, un trastorno temporal por el cambio de horario o el aumento de la temperatura", señala.

El cambio en las horas de luz (con alargamiento de los días), la subida de las temperaturas y los cambios de presión y humedad ambiental producen una necesidad de adaptación del cuerpo. Aunque las sensaciones que se experimentan no son ninguna patología, sí provocan una alteración en el día a día de las personas que las sufren.

Entre los distintos grupos de población, los ancianos y los niños se muestran más sensibles a estos cambios, al igual que quienes padecen alergias. Entre un 20% y un 25% de la población sufre rinitis alérgica, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). La inflamación que provoca se traduce en un malestar general, alteración del sueño y una mayor irritabilidad.

Cómo podemos mejorar los síntomas de este cambio

Poner en práctica unos hábitos saludables y seguir una dieta equilibrada ayudará a prevenir los síntomas, fortalecerse y hacer la astenia primaveral menos evidente en el organismo. Para ello, se pueden seguir estos pasos:

  • Cuidar la respiración, mantener un ritmo adecuado y controlado en todo momento para sentirse menos fatigado.
  • Practicar ejercicio físico moderado al menos durante 30 minutos diarios para estimular la producción de las endorfinas y aumentar el tono vital muscular. Habrá que intentar que la práctica de ejercicio sea al aire libre, porque el sol permite asimilar mejor el calcio y es necesario para disponer de vitamina D.
  • Mantener horarios fijos de descanso, respetando las horas de sueño necesarias, pues contribuirán a restablecer el equilibrio del organismo. Es conveniente incrementar las horas de sueño, en caso de que no se esté durmiendo lo suficiente.
  • Una adecuada hidratación: la ingesta de agua suficiente es vital para el cuerpo.
  • Un consumo equilibrado y variado de alimentos que aporten vitaminas, minerales y otros componentes activos propios de los vegetales es un importante pilar para luchar contra la astenia primaveral.
  • Seguir una dieta rica en verduras de temporada (col, brócoli, alcachofas, berenjenas...), frutas de temporada (uvas, manzanas, fresas...), cereales integrales (trigo, arroz, maíz...) legumbres (lentejas, alubias, garbanzos...) y frutos secos (nueces, pistachos, avellanas...).
  • La miel y la jalea real, en pequeñas cantidades para endulzar los platos, son también aconsejables para combatir la sensación de cansancio por su contenido en vitaminas y minerales.
  • Es muy recomendable tomar un desayuno completo que ayude a comenzar el día con más fuerza (incluyendo fruta, lácteos, cereales y algo de proteína incorporando, por ejemplo, jamón cocido) y finalizar por la noche con una cena ligera de fácil digestión, si es posible, seguida de un pequeño paseo antes de ir a la cama.
  • No se debe olvidar lo importante que es cubrir las necesidades de hierro, ya que su deficiencia también incrementa la sensación de cansancio. Este mineral se puede obtener mediante el consumo de alimentos que contienen hierro de fácil absorción como la carne y el pescado (mejor si es azul ya que, además, proporciona ácidos grasos muy saludables).

La situación de fatiga y abatimiento debe remitir de modo natural siguiendo un estilo de vida saludable, una vez que la primavera se ha instaurado plenamente y el organismo se haya adaptado a los cambios. Pero todos los consejos anteriores pueden ayudar a sobrellevarla mejor.

Etiquetas:

cansancio, fatiga, primavera


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