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Helados: más que una cuestión de gustos

España es el sexto consumidor de helado del mundo y, aunque cada vez hay más propuestas, el público aún es clásico en sus gustos

  • Autor: Por LAURA CAORSI
  • Fecha de publicación: 7 de mayo de 2018
Imagen: gdolgikh

Extirpar las amígdalas era una práctica médica habitual en los años 80. "No nos librábamos ni uno", recuerda Jorge Díaz en el blog de Yo fui a EGB. Hoy en día, en la mayoría de los casos, la inflamación recurrente de las amígdalas se soluciona con antibióticos, "pero a nosotros directamente nos las quitaban", añade. Lejos de ser un drama, para los niños de entonces aquello suponía (casi) una buena noticia. Teníamos claro, por hermanos o amigos, que lo mejor venía con el postoperatorio. Los adultos prometían barra libre de helado y, en esos casos, la promesa se cumplía. El helado era un manjar que bien valía una extracción de amígdalas. Y, hoy en día, también sigue siendo una exquisitez. A continuación se dan datos acerca de las preferencias de los españoles en cuanto a los helados y se explica qué debe tener este postre tan refrescante para ser más saludable y de calidad.

A los españoles nos encanta este producto. Con 495 millones de litros anuales -algo más de 10 litros por persona-, nuestro país es el sexto consumidor de helado del mundo. ¡Nos tomamos al año el equivalente a 198 piscinas olímpicas! Además, hay una enorme (y creciente) variedad. Donde antes solo había diez sabores y en verano, ahora se encuentran cientos de alternativas que se disputan todos los meses nuestro paladar. Es más: hasta hay sabores trendy, como sucede con las prendas de vestir. El año pasado, por ejemplo, triunfó el chocolate gold.

"Siempre hay novedades y un poco de tendencia", apunta el maestro heladero Óscar Palacio, galardonado como el mejor de España por la Asociación Nacional de Heladeros Artesanos (Anhcea). "Existen diferentes tipos de público: hay personas a las que le gustan las novedades y por ellas tienes que ir innovando. Pero, al final, el volumen de venta principal son los clásicos: el chocolate es el rey", reconoce.

Clásicos o no, los datos indican que los gustos de los españoles se dividen entre lo artesanal y lo industrial. Según un estudio del Departamento de Investigación de Constanza Business & Protocol School, publicado en 2016, los helados individuales listos para tomar y los helados artesanales acaparan el 76 % de las ventas. Encabezan nuestras preferencias, aunque solo se parezcan en que son fríos y dulces.

No siempre hielo

Un helado es un postre, un pequeño capricho, una rica golosina. Si se tiene esto presente, se sabrá que su lugar en la dieta ha de ser siempre ocasional y moderado. Pero ¿son los helados tan malos como los pintan? ¿Hay alguno que sea sano? Ni una cosa ni la otra. Así como hay helados muy poco interesantes desde el punto de vista nutricional, existen otros que, sin llegar a ser sanos, se pueden disfrutar con mayor tranquilidad. Un ejemplo comparativo: mientras que un cono pequeño de chocolate contiene 7,5 gramos de grasa y casi 25 gramos de azúcar (algo así como tres sobres), un polo de frutas contiene 17 gramos de azúcar, nada de grasa y menos de la mitad de calorías.

Pero, ¡cuidado! Esto no significa que el polo de fresa sea siempre la mejor elección. Puestos a tomar un postre especial -y no una fruta entera, que sería lo realmente sano-, puede ser más interesante un helado artesanal de nuez o de mango que un polo, aunque este último sea menos calórico. La explicación es sencilla. Un helado de hielo al uso aporta, básicamente, calorías vacías. Agua, azúcar y poco más. El helado de mango, o de nuez, con su azúcar y sus grasas, aportará también los nutrientes del fruto con el que se ha hecho. Como señalan los expertos, la calidad de un alimento va más allá de un único nutriente o de un cómputo de calorías. Es el tipo de ingredientes y su combinación final lo que de verdad importa.

¿Artesano o industrial?

El sabor, la textura y los ingredientes varían mucho entre un helado industrial y uno artesano. Sin embargo, industrial no es sinónimo de malo, ni artesanal de saludable. Esto hay que tenerlo claro. El perfil nutricional de un producto depende de la calidad de sus ingredientes, del tipo de nutrientes que contiene y del modo de preparación. Por ejemplo, en un helado de fresa industrial, si el producto es de calidad y está hecho realmente con fresas, es posible que no sea tan calórico ni tan graso como un helado de brownie, por muy artesanal que este sea.

"Lo importante, para empezar, es que la grasa que se emplea sea de calidad, y no una de estas raras que hay por ahí. La grasa de un helado debe venir de la leche fresca", apunta Óscar Palacio. "Lo siguiente es el porcentaje. Yo, por ejemplo, utilizo un 7 % de grasa; lo justo para que tenga ese punto de cremosidad. Se trata de hacer un producto equilibrado y lo más nutritivo posible. Si coges un helado americano industrial, a lo mejor tiene un 25 %. Estará rico, pero la cuarta parte de lo que tomas es grasa, y eso es una barbaridad". Se queda corto en el cálculo: hay helados cuya composición ronda el 60 % de grasa.

La clave del asunto es que hay varios tipos de helado. "No es lo mismo un helado 'sabor a fresa' que un helado de fresa. Todo está rico hoy en día, pero no se puede comparar un 45 % de fresa natural, leche y azúcar con una mezcla de grasa, un poquito de aroma y colorante", apostilla el heladero.

Etiquetas:

grasa, helado, postre


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