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El paté vegetal, un sabor natural de elaboración casera

De champiñones, tofu, aguacate o berenjenas, es una alternativa para almuerzos y meriendas

  • Última actualización: 6 de abril de 2010

La oferta de patés vegetales es variada. En su mayoría, son productos biológicos que garantizan al consumidor que ninguno de los ingredientes utilizados para su elaboración es transgénico. En lugar del hígado, su materia prima se compone de champiñones, zanahoria, remolacha o berenjenas, por lo que además de dotar al paté de propiedades nutricionales saludables, la elaboración casera resulta sencilla.

El paté es, en general, un derivado cárnico de hígado de cerdo elaborado con vísceras, aditivos, esencias y, en ocasiones, trozos de otras carnes. Sin embargo, también es posible prepararlo con vegetales. Al cocinarlos, estos cambian de gusto y de textura, a la vez que consiguen un abanico de sabores en aperitivos, almuerzos y meriendas.

Ingredientes naturales

Para lograr la textura y la consistencia características del paté vegetal, en su elaboración se utiliza harina, almidón, pan rallado, huevos, grasas o aceites vegetales. Estos ingredientes se añaden al principal, aunque también se pueden mezclar varios vegetales para lograr alimentos de distintos sabores y propiedades nutricionales.

En el paté vegetal, el ingrediente graso marca la cantidad de calorías

Igual que los patés tradicionales, los vegetales mejoran su calidad nutricional si se utiliza aceite de oliva o de semillas (girasol, maíz, soja...). A pesar de su nombre, no es necesario usar sólo "grasas vegetales" o hidrogenadas (aceites vegetales parcialmente hidrogenados), consideradas como las peores grasas para el corazón.

Con el fin de dar consistencia al paté, al ingrediente principal se le añade pan rallado o sémola de trigo, aunque también se emplean gelatinas naturales, como el agar-agar y los carragenanos derivados de algas. En función del uso culinario, se deben elegir los patés por su consistencia y textura. Los más cremosos se extienden en tostadas y bocadillos, mientras que los más densos se reservan para rellenos o para acompañar ensaladas, verduras, brochetas vegetales y patatas. Unos y otros se conservan en la nevera, en un tarro con cierre hermético, y deben consumirse en pocos días.

Diferentes sabores y propiedades nutritivas

El paté más sencillo de elaborar es el humus o paté de garbanzos, al que pueden agregarse nueces. Si se prefiere, se puede recurrir a la berenjena con sésamo o a los champiñones.

Otra posibilidad consiste en preparar paté de aguacate, cuya receta se reduce a convertir este fruto en puré, o paté de zanahoria y almendras, una mezcla que exige experiencia en la elaboración para lograr el punto exacto de la pasta. En definitiva, los patés con verduras son una opción muy sabrosa para que niños y mayores consuman alimentos de diferentes sabores y propiedades nutritivas muy recomendables.

Las propiedades del paté

El paté de carne es un alimento muy nutritivo que aporta vitaminas A, D, E, ácido fólico, B12, hierro, zinc y fósforo. Enriquece la dieta en calorías debido a su proporción considerable de grasa. Consumido con moderación, siempre en pequeñas cantidades y de forma esporádica, tiene cabida en una alimentación equilibrada.

Lo mismo sucede con el paté vegetal, si bien en ocasiones el ingrediente graso que se utiliza para la mezcla marca la cantidad de calorías, en lugar del ingrediente principal. Hay que tenerlo en cuenta en el momento de elegir los componentes de la pasta, para que no multiplique sus calorías.

EN BOCADILLO

Imagen: Chris Chen

El bocadillo es un clásico de almuerzos, meriendas y cenas, además de una alternativa muy práctica para un día de excursión. Si se elige para una comida, será más equilibrado cuanto más sano sea el relleno. Los patés vegetales son una opción idónea en este caso. Destacan por su sabor y la posibilidad de complementarlos con berros, pepinos o alcaparras. Entre otros, un bocadillo de humus con lechuga, zanahoria y rabanitos es un plato sabroso y equilibrado.




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