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El peligro de las dietas antigrasa

Los riesgos de no comer grasas son muchos, con consecuencias nefastas para la salud

Imagen: Pixabay

Intentar perder kilos eliminando -o con una reducción drástica- los lípidos de su alimentación puede implicar nefastas consecuencias para su salud. Como veremos a continuación, olvidarse de las grasas implica peligros para el corazón, además de que puede aumentar el riesgo de sufrir depresión y hasta afectar a la menstruación, en el caso de las mujeres.

Un exhaustivo trabajo presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Barcelona, el estudio PURE, compara las dietas de 135.000 personas en 18 países durante más de siete años para saber su incidencia sobre la salud. Y concluye que las dietas muy bajas en grasa aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, puesto que las personas con menor ingesta de grasa tenían un riesgo un 13 % mayor de muerte temprana.

Aunque la investigación no establece una relación causa-efecto, ya que se trata de un estudio observacional, sí sirve para poner en duda algunos mitos repetidos hasta la saciedad, entre ellos, el mantra de que "las grasas en la dieta provocan infartos". Los resultados del estudio PURE, al contrario, indican que las grasas saturadas de origen animal no incrementan necesariamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares. De hecho, los consumos de grasas redujeron el riesgo de muerte temprana hasta un 23 %. Eso sí: con ingestas excesivas el riesgo volvía a aumentar ligeramente. Según los investigadores, el punto justo está en tomar un 35 % de las calorías diarias de grasa. Sus conclusiones han sido publicadas en la prestigiosa revista médica The Lancet.

Aunque el peligro de olvidarse de las grasas no se reduce al corazón. Decenas de estudios han identificado la relación existente entre la falta de alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados con un mayor riesgo de sufrir depresión. El motivo, según un trabajo del neurobiólogo Gary Wenk en Phycology Today, es que los ácidos grasos poliinsaturados abundan en el cerebro. Y, en concreto, son importantes los ácidos grasos omega 3, ya que, por lo general, se les atribuye una mayor capacidad antidepresiva (al menos, potencial).

Falta de menstruación en deportistas

Una restricción severa de la cantidad de calorías y grasa en la alimentación puede detener la producción de las hormonas que el cuerpo necesita para la ovulación. La amenorrea o pérdida de menstruación es un problema frecuente en deportistas, ya que el ejercicio intenso, el estrés, el bajo porcentaje graso y una mala alimentación aumentan el riesgo de que desaparezca la regla.

La amenorrea es más frecuente en mujeres que practican deportes de fondo, como las carreras de maratón, y tienen baja grasa corporal, ya que suele implicar bajos niveles de estrógenos y progesterona. No es un tema menor: la falta prolongada de menstruación en una mujer en edad fértil puede provocar pérdida ósea e incrementar el riesgo de osteoporosis.

Imagen: Pixabay

Ante la duda, sentido común

Lo conveniente para guiarse con acierto entre los distintos tipos de grasas es el sentido común: optar por alimentos frescos, naturales y de cercanía, y evitar atiborrarse de pizzas congeladas o de donuts. La clave consiste en seguir una dieta basada en materias primas vegetales, proteína y grasas sanas y acompañarla de un estilo de vida igual de saludable.

El problema no reside tanto en consumir de vez en cuando un producto con grasas saturadas, sino en desatender los hábitos saludables de forma continuada o no hacer distinciones entre la calidad de los alimentos y de sus grasas. Puestos a sucumbir, siempre será mejor hacerlo con un dulce artesanal elaborado en un convento con buenas materias primas, que con una chuchería hidrogenada de precio excesivamente económico. También en este caso, lo barato puede salir caro.

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Imagen: CONSUMER EROSKI

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Etiquetas:

dieta, grasas


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