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¿Sabrías reconocer un salsifí?

Energético, rico en fibra, proteínas y potasio, este alimento puede aportar un toque exótico y sano a los platos de siempre

  • Autor: Por LAURA CAORSI
  • Fecha de publicación: 29 de diciembre de 2018
Imagen: Karunah

¿Es un boniato? ¿Una yuca alargada? ¿Un palo? Nada de eso y, a su vez, un poco de todo. El salsifí es un tubérculo -es decir, una raíz- y por ello nos recuerda a otros alimentos del estilo que conocemos mejor y que tienen más presencia en nuestros platos. Aquí damos las pistas para diferenciarlo de otros productos, contamos las características de su composición nutricional y explicamos de qué manera cocinarlo.

No es fácil acertar a la primera que estamos ante un salsifí, porque su aspecto desconcierta bastante a quien no sepa qué es. Fino y alargado, de color negro y superficie irregular, tiene pinta de palo. Quizá la primera pista nos la da su textura, a medio camino entre el boniato y la yuca.

Ahora bien, si es por plantarse a medio camino, también podría decirse que lo está en lo que respecta a su composición nutricional. El salsifí nos proporciona el doble de energía que las zanahorias, pero no tantas calorías como las patatas o los boniatos. Es una buena fuente de proteínas vegetales (más que las patatas y mucho más que las zanahorias), pero no puede competir en el contenido de ciertas vitaminas, en especial las de tipo A (un apartado en el que el boniato y las zanahorias son imbatibles). Es rico en fibra y en calcio, tiene menos carbohidratos que las patatas y los boniatos, nos aporta un montón de potasio y el 81 % de su peso es agua.

Pero ¿cómo se cocina este alimento peculiar? Respuesta exprés: pelado y hervido. Es importante quitarle su capa exterior, ya que es muy dura, y lavar bien al salsifí para quitarle los restos de tierra. Tarda en cocerse entre media hora y 40 minutos, pero, una vez que está listo, su textura es tan suave que se deshace en la boca. Además, es muy rico; tiene un ligero sabor dulzón. Se puede utilizar en purés, en ensaladillas, cocido tal cual (con un toque de aceite de oliva) o salteado a la plancha con un poco de mantequilla y pimienta. ¡Un curioso manjar!

Imagen: CONSUMER EROSKI

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Etiquetas:

tubérculos


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