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Ejercicio y lactancia

La realización de ejercicio moderado es compatible con la lactancia

  • Última actualización: 3 de marzo de 2005

Es frecuente que tras el parto las madres deseen recuperar su estado físico, sin embargo algunas temen que esto pueda influir en su salud y en la del bebé.

Las ventajas del ejercicio

El ejercicio físico presenta indudables ventajas para la salud de la mujer tras el parto ya que no sólo ayuda a recuperar el peso inicial anterior al embarazo, sino que también mantiene la fuerza de los músculos, evita la flacidez, contribuye a la conservación de la masa ósea y mejora la circulación. Además la realización de ejercicio relaja y mejora la autoestima y la calidad de vida.

Ejercicio sí, pero moderado

A la hora de comenzar a realizar ejercicio tras el parto, es importante que las mujeres estén asesoradas por un profesional que les indique cuáles son los ejercicios apropiados. Lo más conveniente es realizar un programa de gimnasia aeróbica moderada, es decir, ejercicios en los que participen grandes masas musculares como piernas, glúteos, parte baja de la espalda..., durante unos 30-40 minutos y a una intensidad moderada. Algunos ejercicios de este tipo son el aeróbic, la natación o andar a paso ligero.

Sus efectos sobre la leche materna

Varios estudios han puesto de manifiesto que el ejercicio aeróbico moderado no causa efectos negativos sobre la leche, el único alimento del niño durante los primeros meses. Sin embargo, cuando el ejercicio que se realiza es intenso, los resultados son diferentes. Esto se debe a que tras una actividad física intensa, los niveles de ácido láctico en la leche materna aumentan. El ácido láctico es una sustancia que se secreta a la sangre al ejercitar los músculos y que pasa a la leche, por lo que si los niveles de ácido láctico son altos, la leche adquiere un sabor amargo que es rechazado por los bebés.

En algunas mujeres, los niveles de ácido láctico permanecen en la leche durante 90 minutos después de haber concluido el ejercicio, por lo que las madres que deseen amamantar al bebé han de hacerlo antes del ejercicio o al menos una hora y media después de que éste haya finalizado.

La lactación supone un gasto de energía para la madre. Este gasto se ve incrementado si además realiza ejercicio, por lo que habrá que tener en cuenta que la dieta cubra todas sus necesidades tanto energéticas como nutricionales para que el bebé que se alimente exclusivamente de leche materna no tenga ningún tipo de deficiencia.




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