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Cuando ataca la ansiedad: alimentarse bien

Hay estudios que demuestran que la dieta y los componentes de ciertos alimentos influyen en el estado de ánimo, para mejorarlo sirven ciertos aminoácidos y principios activos de plantas

  • Última actualización: 12 de noviembre de 2006

La ansiedad es una alteración que se acompaña de sentimientos de angustia, desánimo y nerviosismo. Aunque se trata de un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida físicamente, e influye sobre diversos órganos del cuerpo en forma de taquicardia, dolor estomacal, cefalea, diarreas o estreñimiento.

Lo primero, evitarla

Se puede controlar la ansiedad si se evitan los factores que la potencian como:

- Las dietas desequilibradas y deficitarias en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

- El desorden en las comidas. Por ejemplo, sí sólo comes dos o tres veces al día, transcurre demasiado tiempo entre una comida y otra, lo que acentúa la ansiedad.

- El abuso del alcohol, fumar, así como la ingesta de estimulantes (cafeína, teína, guaraná, etc.).

- La falta de descanso.

Si no se puede, combatirla

Si no se ha podido controlar, la alimentación también sirve para combatirla de modo eficaz:

· Amplia el número de comidas al día a 5 ó 6, respetando siempre los mismos horarios. Conviene que retrases unos minutos la comida a partir del momento en el que experimentes las primeras sensaciones de hambre.

· Come sentado, dedicando el tiempo necesario a cada plato y de forma ordenada.

· Después de servir la comida en el plato retira la fuente de la mesa.

· Evita sobre mesas excesivamente largas.

· Planifica los menús con antelación y en base a ellos, elabora la lista de la compra únicamente con los alimentos que sean necesarios. Intenta hacer la compra cuando no tengas hambre.

· Realiza actividades fuera de los horarios de comidas que no te permitan comer al mismo tiempo.

· Evitar tensiones que en primer lugar crean ansiedad y más tarde conducen a comer más de lo que se necesita.

Ayudarse con alimentos

Hay estudios que demuestran que la dieta y los componentes de ciertos alimentos influyen en el estado de ánimo. Entre ellos destacan las sustancias excitantes: cafeína, gingseng, guaraná, teína, teobromina, y las sedantes o relajantes como ciertos aminoácidos: componentes más simples de las proteínas, y principios activos de plantas como valeriana, hierba luisa, melisa, etc. Si bien queda mucho que investigar todavía sobre el tema, sí que conviene considerar al menos, aquello de lo que se tiene mayor certeza. Sustancias sedantes: triptófano, avenina y lactucina

Triptófano. Es un aminoácido esencial, es decir, un componente de las proteínas que ha de ser aportado necesariamente por la alimentación. A través de complejos ciclos metabólicos se transforma en serotonina en nuestro cuerpo. La serotonina, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor (mensajero químico) relacionado con el estado de ánimo y el buen humor, la sensación de plenitud gástrica y el apetito, y su concentración en el cerebro es directamente proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro.

Mantener unos niveles óptimos de serotonina en el organismo resulta muy beneficioso, ya que contribuye a calmar la sensación de hambre o apetito y hace que la ansiedad por fumar de nuevo sea menor.

El triptófano está presente en huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y en frutas como el plátano o la piña.

Avenina. Es un componente de la avena en la que se encuentra en pequeñas cantidades. Esta sustancia tiene un efecto sedante suave. Posee un efecto tonificante y equilibrante del sistema nervioso, por lo que el consumo de avena es adecuado en caso de ansiedad, nerviosismo, fatiga o astenia, insomnio y situaciones de estrés.

Lactucina. Es uno de los principales componentes del jugo o la salvia de la lechuga. Esta sustancia tiene un efecto tranquilizante. Ayuda a calmar los nervios y a dormir mejor por las noches.




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