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En su composición abunda la capsantina, pigmento que les confiere el color rojo tan particular, y al cual se le atribuyen propiedades antioxidantes
Aunque los pimientos morrones se encuentran disponibles durante todo el año, su temporada natural de recolección es el verano y el otoño. Esta hortaliza originaria de México y América Central, se hizo rápidamente muy popular y alcanzó gran importancia en la gastronomía nacional.
El pimiento morrón, una variedad gruesa, carnosa y de gran tamaño, goza de gran popularidad en nuestro país. Su sabor, nada picante, lo hace apropiado para consumirlo crudo, asado o como ingrediente de guisos y estofados. También se envasa en conserva o se deja secar en ristras. Puede recolectarse verde o maduro, con su característico color rojo intenso, a veces violáceo.
El principal componente del pimiento es al agua, seguido de los hidratos de carbono, lo que hace que sea una hortaliza con un bajo aporte calórico. Es buena fuente de fibra que mejora el tránsito intestinal y de efecto saciante. Al igual que el resto de hortalizas y verduras, su contenido proteico es muy bajo y apenas aporta grasas. En cuanto a su contenido en vitaminas, los pimientos morrones son muy ricos en vitamina C, llegando a contener más del doble que la que se encuentra en frutas como la naranja o las fresas. Son buena fuente de carotenos entre los que se encuentra la capsantina, pigmento natural con propiedades antioxidantes que aporta el característico color rojo. También es destacable su contenido de provitamina A (Beta-caroteno y criptoxantina, que el organismo transforma en vitamina A conforme lo necesita), folatos y de vitamina E. En menor cantidad están presentes otras vitaminas del grupo B como la B6, B3, B2 y B1. Su contenido en las citadas vitaminas C y E, junto con los carotenos, convierten al pimiento en una importante fuente de antioxidantes, sustancias que cuidan de nuestra salud. Entre los minerales cabe destacar la presencia de potasio, estando presentes en menor proporción el magnesio, el fósforo y el calcio.
Una buena manera de aprovechar su riqueza nutritiva es cortarlos bien finos y saborearlos en gazpachos y ensaladas. Enteros o troceados, también pueden freírse, asarse a la parrilla o añadirse a cocidos y estofados. Asados se pueden mezclar con salsa de tomate y preparar un puré libre de grasa que acompaña muy bien a carnes, pescados y pastas.
Su intenso sabor hace que apenas resulte necesario añadir sal a los platos, cualidad que pueden aprovechar quienes siguen una dieta controlada en sodio.
Los pimientos morrones frescos se distinguen por su color rojo brillante, su piel lisa y sin manchas, su carne firme y su tallo verde y rígido.
Una vez en casa, es conveniente almacenarlos dentro de la nevera y envueltos en plástico. Se pueden congelar, para lo que primero se deben escaldar en agua hirviendo durante 3 minutos, en caso de que tengan la piel dura, para evitar que ésta se endurezca más con la congelación. También admiten perfectamente la congelación una vez asados y pelados.
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