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5 recetas de táper con productos de otoño

Ideas con ingredientes de temporada para comer bien y rico de táper, como una lasaña de calabaza o una tarta de castañas con chocolate

  • Autor: Por PEIO GARTZIA
  • Fecha de publicación: 29 de noviembre de 2017
Imagen: fahrwasser

Siempre es buena idea tener en el congelador un "fondo de armario": unos cuantos táperes preparados con raciones individuales para casos de urgencia o para cuando se necesite llevar comida al trabajo o a la oficina. Cada temporada tiene sus ingredientes y alimentos más característicos. Por eso, a continuación, se describen varias recetas con productos de otoño donde las verduras coloridas tienen una gran importancia. También se dan un par de ejemplos de platos en los que la salsa aporta sabor y jugosidad. Y, por supuesto, los postres también tienen su sitio dentro de estos recipientes para fuera de casa, como se ve en las siguientes líneas.

1. Lasaña de calabaza y brócoli

En primer lugar, hay que cocer las placas para lasaña en agua hirviendo, con un poco de aceite y sal. Una vez cocidas, se escurren, se pasan por agua fría, se secan con un paño de cocina y se reservan untándolas ligeramente con aceite de oliva.

Por otro lado, se pelan un par de zanahorias y se trocean en tiras finas junto con un puerro, una cebolla y dos rodajas de calabaza. Todas estas verduras se saltean juntas en una cazuela con un poco de aceite y sal, hasta que se cocinen ligeramente, y se reservan.

Para elaborar la bechamel, se coloca en un cazo 60 gramos de mantequilla. Cuando se deshaga, se añaden 60 gramos de harina y se deja que se fría en la mantequilla. En ese momento, se vierte un litro de leche y se sigue cocinando a fuego suave sin dejar de remover hasta que espese. Poco a poco, se mezcla la mitad de la salsa bechamel con un puñado de espinacas cocidas, escurridas y troceadas y se calienta todo en el fuego hasta formar una crema consistente. Después, se pone a punto de sal.

La lasaña se monta intercalando la crema de espinacas, las placas de lasaña y las verduras salteadas. Se termina colocando sobre la última capa unas verduras salteadas y la salsa bechamel con el queso rallado. Se introduce en el horno, donde se cocinará durante 30 minutos a 180 ºC.

Una vez enfriada, se puede trocear, guardar en táperes y congelar. Así se tendrá una ración individual que se podrá consumir cuando y donde se quiera: tan solo deberá regenerarse en un microondas.

2. Crema de calabaza al curry con toque de naranja

En una cazuela con un poco de aceite caliente se cocinan a fuego suave una cebolleta y el blanco de un puerro, ambos cortados en juliana (tiras finas). Cuando estén blandos, se añaden dos rodajas de calabaza pelada, limpia y cortada en trozos irregulares y una zanahoria pelada y cortada en rodajas. Se rehoga el conjunto y se agrega también medio calabacín pelado. Se cubre de agua, justo hasta sobrepasar las verduras. Una vez que el conjunto comience a hervir, se añade una pizca de sal, se tapa la cazuela y se deja hervir a fuego suave durante 40 minutos.

Cuando todo esté cocido, se saca la cazuela del fuego y se agregan 100 ml de zumo de naranja, una cucharadita de curry y 100 ml de nata líquida. Además, se incorpora a la crema un refrito de ajo. Para ello, se pelan los dientes de ajo, se cortan en láminas y se doran en una sartén con unas cucharadas de aceite de oliva caliente. Cuando se hayan dorado, se saca la sartén del fuego y de inmediato se vierte sobre la cazuela con las verduras cocinadas. Se tapa la cazuela y se deja que repose cinco minutos.

Transcurrido el tiempo de reposo, se pasa por el pasapurés o por la batidora hasta conseguir una crema suave y uniforme. En caso de que quede en exceso espesa, se agrega un poco de agua caliente y se pone a punto de sal. Se le da un ligero hervor para que se unifiquen los sabores y la crema ya está lista para disponerla en los recipientes individuales para llevar y poder comerla fuera de casa, ya sea templada, fría o calentita.

3. Bacalao fresco con setas y espárragos trigueros

Por un lado, se lavan y trocean unos 12 tallos de espárragos en bastones finos. En un cazo con un poco de agua (para cubrir justo los tallos de los espárragos) se les da un hervor de tres minutos. Después, se retira del fuego, se escurre y se reserva el agua, por un lado, y los espárragos, por otro.

Después, se trocean un par de dientes de ajos muy finos y se echan a una cazuela puesta al fuego con aceite. Se agregan los bastones de espárragos para que se cocinen ligeramente con los ajos y 250 gramos de setas limpias y troceadas y, antes de que se doren, se retiran los tallos de espárragos.

Hay que mantener los ajos en la cazuela y, antes de que se doren, mojarlos con un poco de caldo de pescado y un poco del agua del blanqueado de los espárragos. Se liga la salsa con un toque de maicena y se espolvorea el perejil dando un hervor. Después se reserva.

Luego, se preparan los lomos de bacalao fresco ligeramente salado por fuera. Se asan en la plancha o sartén antiadherente vuelta y vuelta, de manera que la carne del pescado se cocine por fuera pero por dentro quede todavía sin hacer. Y, después, se introducen en la salsa verde junto con las setas y los tallos de espárragos. Se da un hervor al conjunto durante dos minutos y se pone a punto de sal. A continuación, se saca del fuego la cazuela para que repose durante cinco minutos antes de servir. De vez en cuando se moverá la cazuela para que ligue un poco más la salsa con los jugos y gelatina del bacalao.

Por últimmo, se coloca en recipientes individuales, se tapa y se refrigera. Y cuando se quiera calentar en el microondas, se harán con cuidado unos movimientos para ligar la salsa y que quede más cremosa cuando esté caliente.

4. Albóndigas de pavo con salsa española

Primero se bate un huevo y se mezcla con 400 gramos de carne picada de pavo y con miga de pan duro remojada en leche templada. Se añade a la mezcla un diente de ajo y perejil picados, además de un poco de sal. Se remueve hasta que la carne y el aliño se fundan en uno solo y se deja que repose la carne aliñada en el frigorífico durante 30 minutos.

Con la carne de pavo picada se hacen bolas que se pasan por una mezcla de harina para, a continuación, freírlas. Estas albóndigas se reservan. En la misma sartén donde se han frito las albóndigas y con un poco de ese aceite, se sofríen una cebolla cortada en cubitos como para pisto, el diente de ajo laminado, una zanahoria pelada y cortada en rodajitas y un tomate troceado. Una vez sofrita la verdura, se añade una cucharada de harina, que hay que disolver y, después, se vierte medio vaso de vino blanco. Se sofríe con la verdura y, a continuación, se agregan un vaso de agua y otro vaso de salsa de tomate casera. Después, se deja que cueza durante 15 minutos.

En esta salsa cremosa y con trocitos de verdura se cocinan las albóndigas durante 20 minutos y a fuego suave. Una vez cocinadas, se deja que reposen con la cazuela tapada por lo menos un par de horas antes de servirlas. Luego es muy fácil de transportar en táperes individuales y regenerar cuando se quiera.

5. Tarta de castañas con chocolate, idónea para compartir

Por un lado, se derriten 100 gramos de mantequilla en el microondas. Con la picadora se trituran 150 gramos de galletas y 50 gramos de frutos secos tostados que se añaden a la mantequilla derretida. Se mezcla la masa, se reparte por la base de un molde desmontable y se introduce al horno durante 10 minutos a unos 180 ºC para que se endurezca y quede crocante. Se saca el molde y se deja enfriar para rellenar con la crema de chocolate y castañas.

Por otro lado, se ponen a calentar en un cazo a fuego medio 400 militros de nata. Cuando esté caliente (sin que hierva), se echan 200 gramos de chocolate de cobertura en trozos y un chorrito de licor de café y se deja a fuego bajo para que se funda todo.

Mientras, en un bol amplio se ponen cuatro huevos y 75 gramos de azúcar y se baten hasta que quede una mezcla homogénea, cremosa y no demasiado espumosa. Se agregan 150 gramos de mermelada y 100 gramos de puré de castañas y se mezclan hasta homogeneizar la crema. Luego, se añade la mezcla de chocolate y nata y, de nuevo, se mezcla todo bien para verterlo sobre la base de galletas. Se introduce en el horno precalentado a 150 ºC durante 40 minutos y, una vez horneado, se comprueba que la tarta está cuajada pinchando el centro.

Se retira la tarta del horno y se deja enfriar a temperatura ambiente antes de introducir en la nevera durante unas dos horas. Después, se desmolda. Y, por último, se espolvorea el cacao en polvo con un colador por encima.

Finalmente, la tarta se corta en porciones, se coloca en raciones individuales y se congelan para guardar y consumir poco a poco. Tan solo hay que acordarse unas horas antes y sacarlas del congelador la noche anterior para que descongelen poco a poco. También se puede regenerar la tarta en el microondas, si se quiere comer templada.

Etiquetas:

cocinar, otoño, táper


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