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¿Eres anfitrión en Navidad? Anota estos consejos de planificación

Definir un menú, anticipar la compra de ingredientes y la preparación de algunos platos es muy útil para evitar sorpresas, estrés y gastos innecesarios

  • Autor: Por PEIO GARTZIA
  • Fecha de publicación: 13 de diciembre de 2017
Imagen: karandaev

Para qué negarlo: ser anfitrión en las fiestas es una responsabilidad y planificar los menús navideños a veces genera estrés. La inquietud no solo se produce en la cocina. Comienza con las compras previas a esos días en los que todo parece poco y se tienden a dejar muchos detalles para el último momento. Pero con planificación, todo cambia. Primero hay que sentarse 15 minutos delante de un folio con un bolígrafo en la mano y hacer una lista de los platos que se quieren preparar y qué elaboraciones y compras es posible adelantar. Con ello se ahorra dinero y tiempo y se gana una buena dosis de espíritu navideño y tranquilidad. Pero hay más consejos. Los más interesantes se dan a continuación.

Planificación es la palabra clave. No se puede tener invitados e improvisar un menú y las compras, si no se está acostumbrado a cocinar para bastante gente. Una vez puede salir bien, pero la experiencia dice que no es lo habitual.

Consejos para la elaboración de un menú para invitados

  • Un primer consejo es ir a lo seguro: se deben preparar platos o recetas que ya se hayan hecho con anterioridad o que se haya ayudado a elaborar alguna vez y aporten seguridad. Los experimentos es mejor dejarlos para cuando uno tenga confianza.
  • Una vez elegido el menú, hay que hacer la lista de la compra. Escribir la receta ayudará a darse cuenta de qué elaboraciones se pueden tener preparadas con antelación (por ejemplo, alguna salsa ya cocinada y guardada en el congelador, las guarniciones, etc.).
  • Ver el menú con perspectiva. Un par de entrantes fríos y uno caliente, por ejemplo, indica que con un plato principal es más que suficiente. Así no se tendrá que lamentar luego que todo el esfuerzo en la cocina no quede recompensado y se convierta en comida de sobras para los días siguientes.
  • Está muy de moda servir varios entrantes y casi no poner un plato principal. Esto puede evitar tener que cocinar en exceso. En cualquier caso, se tendrá que tomar una decisión: o decantarse por un menú de picoteo o por un menú más formal, con entrantes, sopas o cremas, plato principal y postres caseros, que es la versión más clásica y más trabajosa.
  • También cabe la posibilidad de plantear un menú familiar o de amigos con degustación de varios platos y que cada persona traiga uno. Si se hace esto, es muy importante que los anfitriones dirijan un poco qué trae cada uno; así habrá platos variados. Y las personas más perezosas, o que no sepan cocinar, serán las encargadas de las bebidas y de ayudar a fregar. Así todos colaboran.

Ideas de recetas que podemos tener preparadas con antelación

No todas las recetas se deben preparar en la misma tarde de la cena o la misma mañana de la comida. Muchos platos pueden estar cocinados de antemano, ya sea guardados en el frigorífico desde un par de días antes o en el congelador, si no hay sitio en el refrigerador.

Además, casi todas las recetas en las que se haga un guisado con su salsa mejoran de manera sustancial cuando se preparan de un día para otro, ya que con el reposo se asienta el alimento cocinado, está más tierno y la salsa tiene más sabor.

  • Las sopas y cremas de marisco son un valor seguro. Se puede preparar con antelación la sopa más sustanciosa y dejar aparte el marisco y los trocitos de pescado que se agregarán justo en el momento de calentar la sopa o crema. Así estarán recién cocinados y aportarán un sabor redondo al plato.
  • Los chipirones en su tinta y los caracoles en salsa son dos productos estrella en muchas casas. Ambos se pueden elaborar un par de semanas antes y congelar. Esto dará mucha tranquilidad y supondrá cierto ahorro en el precio, ya que suben mucho en la época navideña. Además, ya se tendrá resuelta la complejidad de limpieza y elaboración. Cuando lleguen las fiestas, tan solo habrá que descongelar el día anterior y calentar en el momento de servir.
  • Entre los mariscos y productos del mar, se puede tener cocido desde el día anterior el pulpo, las nécoras, los langostinos... En el momento de comer, solo habrá que atemperar un poco para servir con la salsa o los aliños según el gusto.
  • Las carnes guisadas (como cordero guisado, caza en salsa, etc.) quedan de maravilla si se preparan un par de días antes y se guardan en el frigorífico. Así solo se tendrán que regenerar antes de servir: la carne gana en sabor y en ternura.
  • Los postres caseros, en cambio, sí se pueden hacer antes. Tanto las tartas como los bizcochos se pueden elaborar el día anterior. Eso sí, se deben guardar bien protegidos en la nevera y tapados con papel film para que no absorban aromas. Habrá que decorarlos justo en el momento de servir, sobre todo si se preparan con nata o crema de mantequilla.
  • Por el contrario, no es recomendable hacer con antelación los asados: estos deben ser horneados y servidos al momento. Aquí no se admiten atajos.

¡Felices y planificadas Navidades!

Etiquetas:

cocinar, menú, navidad


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