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Guía de torrijas para Semana Santa

Las versiones más singulares de este postre tradicional, desde las clásicas de la abuela hasta las torrijas veganas

Imagen: etorres69

Conocemos la receta de toda la vida: con leche, vino o un baño de miel. Incluso grandes chefs como Martín Berasategui han hecho su propia versión del clásico. Pero ¿puede convertirse este postre de pan, azúcar y canela en un alimento saludable? El postre de Cuaresma por excelencia, las torrijas, ha sabido adaptarse a los nuevos gustos y tendencias nutricionales, ofreciendo versiones muy distintas a la original. Hoy, las de siempre conviven con otras más innovadoras. En este artículo se recogen cinco propuestas distintas de torrijas para degustar en Semana Santa.

Desde las torrijas de la abuela hasta las reinventadas. Si entre las primeras están las elaboradas de la forma más tradicional (con leche, vino o miel), y cuya receta se mantiene intacta de generación en generación, entre las últimas se encuentran aquellas que rompen con las tradiciones de antaño. Puede que los puristas no estén de acuerdo ni con la manera de elaborar estas torrijas ni con sus ingredientes. Sin embargo, también tienen sus seguidores (y no son pocos).

1. Torrijas de leche

Son unas de las preferidas por los más pequeños de la casa. Para prepararlas solo tiene que poner a calentar un litro de leche en un cazo con media taza de azúcar y unas cáscaras de naranja, limón y una ramita de canela. Dé vueltas continuamente con una cuchara hasta que el azúcar se disuelva. Antes de que llegue a hervir, retire del fuego y deje que repose todo durante unos 10 minutos. Sumerja cada rebanada en la leche y déjelas reservadas en un plato. Ponga a calentar aceite para freírlas. Mientras, bata cuatro huevos y reboce el pan. Fría cada una de las torrijas hasta que queden bien doraditas por ambos lados, y déjelas reposar sobre un papel de cocina absorbente para retirar el aceite sobrante.

Hasta aquí, todas las torrijas tradicionales se elaboran más o menos del mismo modo. En este punto, la receta aporta su peculiaridad. En este caso, hay que sumergirlas en leche con canela y azúcar y guardarlas en el frigorífico. Conviene comerlas antes de que pasen cuatro días.

2. Torrijas con miel

Son muy fáciles de preparar. En primer lugar, siga los pasos de la receta anterior. Una vez fritas las rebanadas de pan, solo tiene que rociarlas bien con miel rebajada con un poco de agua. Eso sí, son mucho más dulces que las bañadas en leche.

3. Torrijas de vino tinto

Ponga a calentar en un cazo vino tinto (150 ml) junto con 100 ml de agua, 25 g de azúcar, una cáscara de limón y una ramita de canela. Deje que todo hierva durante unos tres minutos hasta que el alcohol se evapore. Una vez lo haya hecho, tape el cazo para que infusione un rato más hasta que se enfríe. En una sartén honda caliente el aceite de oliva. Corte el pan en rebanadas y remoje cada una de ellas en vino. Después, escurra y vaya rebozándolas una a una con el huevo batido. Fría cada torrija hasta que queden doradas. Cuando las saque, colóquelas sobre papel de cocina. Para que queden más ricas, haga un pequeño almíbar con miel y agua.

4. Torrijas sin aceite

Si las frituras le provocan rechazo, puede disfrutar de unas ricas torrijas hechas en el horno. Para ello, coloque las rebanadas de pan en una fuente y cúbralas con la leche y la nata que previamente haya mezclado y calentado y que ya está fría. Espere a que se absorba la mezcla y póngale canela por encima. A continuación, pase las rebanadas una a una por el huevo y póngalas en una bandeja de horno. Déjelas unos 15 minutos a 180 ºC con calor por arriba. Deles la vuelta, espere otros 15 minutos y solo le quedará espolvorear azúcar por encima.

5. Torrijas veganas

Con algunos ajustes en la receta tradicional es posible preparar unas torrijas sin ingredientes de origen animal; es decir, aptas para una dieta vegana. Primero hay que poner a calentar la leche de soja con una rama de canela y una cucharada de sirope de agave. Cuando empiece a hervir retírela y deje que se enfríe. Corte el pan y remoje las rebanadas en la leche de soja y colóquelas en una rejilla para que suelten el exceso de leche. Ponga el sobrante de leche de haber remojado el pan y añádale la harina para rebozar. El objetivo es que quede con una textura similar al huevo batido. Reboce las rebanadas de pan en la mezcla y después fríalas en el aceite bien caliente. Por último, sáquelas, déjelas sobre un plato con papel de cocina y espolvoree canela en polvo.

Un postre nutritivo que admite versión sin azúcar

Las torrijas son un alimento con un alto valor energético. Su alto contenido en azúcar produce elevaciones bruscas de los niveles de glucosa en sangre con caídas rápidas, por lo que su ingesta no está recomendada en caso de diabetes. Tampoco es aconsejable si se padece sobrepeso y obesidad. Sin embargo, si solo se desea rebajar su aporte energético, siempre se podrá sustituir el azúcar por un edulcorante acalórico y disfrutar de un par de torrijas.

Además del azúcar, es un postre muy nutritivo: el huevo aporta proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro; la leche es fuente de proteínas, grasas, calcio y vitamina B2; y el pan, un alimento energético, rico en hidratos de carbono complejos. Para aquellas personas que sufren de inapetencia o desnutrición, es una opción interesante: en poco volumen de alimento se está ingiriendo gran cantidad de nutrientes.


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