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Abrimos las pechugas por la mitad sin partirlas del todo.
Colocamos en su interior un trozo de queso de Cabrales y doblamos las pechugas.
Ponemos entre dos hojas de papel de aluminio y aplastamos con un rodillo.
Sazonamos con sal y pimienta.
Las pasamos por huevo batido y pan rallado y freimos en abundante aceite.
Servimos con ensalada.
El pollo, por ser un tipo de carne de textura blanda y delicado sabor, es una de las más consumidas y aceptadas por la población en general. Además, es una de las más económicas y como se aprovecha prácticamente todo de ahí que se pueda preparar de diversos modos. En especial la pechuga, es una de las partes que se cocina con más frecuencia, y su sabor suave admite alimentos de sabor más pronunciado, como en este caso el queso de Cabrales. El pollo es una carne blanca que aporta muy poca grasa y una buena cantidad de proteínas.
En esta receta el relleno a base de queso enriquece el plato en grasa, especialmente grasa saturada, y otros nutrientes como el calcio y la vitamina A. El queso es una de las fuentes de calcio más importantes de la dieta, ya que en menor cantidad de alimento aporta más calcio que la leche o los yogures. Las personas con intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, pueden incluir queso en su dieta siempre que esté fermentado como el queso parmesano, de bola, manchego curado, brie, etc.
El pollo, si se cocina con poca cantidad de grasa está indicado especialmente para dietas con bajo aporte calórico y para las que restringen el aporte de lípidos. Como el tipo de proteína que aporta es muy digerible, se recomienda para las personas con estómago delicado que no pueden tomar otras carnes más fibrosas. El sabor del queso de Cabrales puede resultar demasiado fuerte para los niños, por lo que se puede sustituir por otro tipo de queso más suave.
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