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Ponemos el horno a 180º C, picamos el limón y lo mezclamos con el tomillo.
Salpimentamos el interior del pollo.
Introducimos dentro del pollo la mezcla de limón y tomillo y untamos con aceite, poniendo por encima el estragón.
Colocamos el pollo en una fuente y metemos en el horno durante una hora aproximadamente, dándole varias veces la vuelta para que se haga por ambos lados.
Rociamos con la salsa que se vaya formando en la fuente.
Una vez dorado, reservamos el pollo al calor, cubriéndolo con un papel de aluminio, en el horno apagado.
Vertemos el jugo de la cocción en un cazo.
Agregamos al asado los piñones picados y a fuego vivo, calentamos la placa rascando bien el fondo de la fuente para recoger la salsa pegada. Añadimos el vino, dejamos que cueza unos minutos y agregamos los jugos de la placa al cazo con los otros jugos del pollo.
Calentamos un poquito todo el conjunto y servimos el pollo acompañado de la salsa.
El pollo es una de las carnes con menor contenido graso, siempre que se coma sin piel y se incorpore en platos con poca cantidad de grasa. El asado es una de las técnicas más adecuadas para preparar recetas sabrosas y con pocas calorías, ya que no precisa un aporte de grasa excesivo.
El pollo es un alimento proteico, muy indicado para los niños, los ancianos y las personas con un estómago delicado, ya que su proteína es muy digerible. Aporta vitaminas del grupo B y hierro de fácil asimilación.
Los piñones que lo acompañan en esta receta enriquecen el plato en grasa muy beneficiosa para la salud, ya que tiene un efecto protector sobre las enfermedades cardiovasculares. Además son una fuente importante de vitamina E, fósforo y calcio. Las personas con intolerancia a la lactosa pueden beneficiarse del calcio que aporta este alimento como alternativa a los productos lácteos.
Los frutos secos siempre han tenido mala fama por su alto contenido en grasa y calorías, pero los estudios demuestran que un consumo continuado de estos alimentos no afecta al peso corporal.
El empleo de hierbas aromáticas aporta un sabor exquisito a la carne, siempre que no se abuse de su cantidad, ya que pueden enmascarar el sabor del plato.
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