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Sazonamos la carne, la pasamos por la harina y la freímos en aceite; reservamos una vez dorada.
Con la misma grasa freímos las cebollas cortadas en láminas finas.
Tapamos la cazuela y cuando la cebolla esté blanda añadimos nuevamente la carne y el atado de hierbas.
Rociamos con la cerveza negra, el vinagre y el caldo.
Tapamos nuevamente la cazuela y dejamos cocer muy lentamente hasta que la carne esté hecha.
La carne de vacuno es sin duda la más apreciada, de tal manera que cuando decimos carne y no especificamos de qué animal, se entiende que nos estamos refiriendo a la de vaca, ternera o buey y no a otra. Es un alimento altamente nutritivo, con un elevado porcentaje de proteínas de alto valor biológico.
Su contenido en grasa depende de la parte del animal de que se trate, siendo el solomillo una de las menos grasas.
Destaca por su cantidad de hierro de fácil absorción, por lo que está especialmente indicada para las personas con anemia. Este hierro se absorbe mejor en presencia de alimentos ricos en vitamina C como las verduras.
La cerveza y las hierbas aromáticas aportan un sabor delicioso a la carne, y además la salsa hace que ésta resulte más jugosa.
La carne de ternera puede ser indigesta si se tiene el estómago delicado, ya que es rica en fibras musculares.
Por su aporte de hidratos de carbono, la patata completa el valor nutricional del plato, por lo que se recomienda tomar una ensalada variada o un plato de verdura para comenzar.
La cebolla, indispensable en la cocina, enriquece la receta en sustancias sulfuradas, que ejercen un efecto protector frente a enfermedades como el cáncer, gracias a su poder antioxidante.
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