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Descongelamos las gambas y reservamos una veintena para la decoración final del plato.
Abrimos la lata de espárragos y reservamos el jugo.
Ponemos a remojo las hojas de gelatina.
Pasamos por la batidora las gambas cocidas en un poco de agua, el queso fresco, el zumo y la piel rallada del limón.
Fundimos las hojas de gelatina en el líquido de los espárragos caliente y añadimos a la mezcla.
Incorporamos la nata y mezclamos todo el conjunto.
Introducimos la mezcla en flaneras pequeñas untadas de un poco de aceite de girasol.
Ponemos en la nevera un mínimo de 1 hora.
Decoramos con las puntas de espárragos, las gambas cocidas reservadas y espolvoreamos con cebollino picado o con un poco de perejil.
Una deliciosa receta para disfrutar sobre todo durante los meses de calor. El marisco, en cuanto a su composición, es similar al pescado, de peor digestibilidad, con un contenido alto de proteínas, más bajo de grasas y relativamente elevado de colesterol y purinas.
En estudios recientes se ha visto que el colesterol del marisco, debido a la presencia de unas sustancias denominadas esteroles, no se absorbe por nuestro cuerpo tal y como se pensaba hace años. De todos modos, no es un alimento de consumo frecuente, por lo que tampoco se puede decir que sea un alimento a evitar en situaciones tales como la hipercolesterolemia.
Sin embargo, quienes tienen hiperuricemia o gota, o bien cálculos o piedras renales de sales de ácido úrico, deberán tenerlo en cuenta dado su alto contenido de purinas, que en nuestro organismo se transforman en ácido úrico y que pueden agravar su situación clínica.
Quienes deben llevar a cabo una dieta baja en kilocalorías pueden utilizar crema de queso descremado.
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