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Elaboración de las torrijas:
Cortamos el pan en rebanadas como para tostadas, las echamos en una fuente a remojo en leche templada con la rama de canela. Una vez remojadas y muy blanditas, las pasamos por el huevo y las freímos en una sartén con abundante aceite. Una vez fritas, las ponemos en un plato con papel de cocina (absorbente) para que suelten el exceso de aceite. Después, las pasamos a una fuente de servicio y espolvoreamos con azúcar y canela, mezcladas previamente.
Elaboración del almíbar oscuro:
Ponemos el azúcar en un cazo al fuego para que se tueste, removiéndolo con una cuchara de palo. Cuando el azúcar este completamente tostado (sin llegar a ponerse negro para que no amargue), añadimos el agua para deshacer el almíbar. A continuación, añadimos la leche, la corteza de naranja y los granitos de anís y dejamos cocer unos diez minutos para que coja el sabor de todos los ingredientes. Por último, añadimos esta salsa a las torrijas para que se empapen bien en ella.
Este es un postre delicioso con un ingrediente principal, el pan, que es uno de los alimentos básicos dentro de los hábitos alimentarios mediterráneos. En este caso lo encontramos formando parte de una receta típica en celebraciones tradicionales. Nutricionalmente contiene una proporción muy alta de almidón, lo que le confiere el carácter de alimento energético, además aporta proteínas que aunque no son de alta calidad, se complementan con las del huevo enriqueciéndose mutuamente.
Son precisamente el huevo y la leche los que aportan la mayor cantidad de vitaminas (B1, B2, A y D) y minerales (hierro y calcio) aunque el pan también aporta pequeñas proporciones de cinc, calcio y hierro, fundamentales para el organismo y a veces deficientes en la alimentación.
No hay que olvidar que la técnica culinaria utilizada es una fritura y que por tanto la preparación contiene las grasas absorbidas del aceite de freír de tipo insaturado y las aportadas por el huevo que son saturadas. Si además sumamos las kilocalorías procedentes del azúcar del almíbar el resultado es un plato eminentemente energético, del que pueden disfrutar personas sanas de todas las edades y del que se deben abstener todos aquellos que deban controlar el nivel de energía de su dieta.
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