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Ponemos el horno a 100 ºC.
Ya caliente, introducimos la bandeja en donde habremos depositado los pimientos enteros, y dejamos que se hagan por espacio de seis horas, transcurrido este tiempo, los sacamos y pelamos.
Al mismo tiempo en la bandeja inferior del horno disponemos los tomates en una bandeja untados levemente con aceite de oliva y aderezados con un poco de azúcar y sal dejándolos hacer por espacio de cuatro horas.
Se pueden comer tal cual, o pasados cinco minutos por la sartén con un poco de aceite a fuego lento.
Pasadas las cuatro horas de los tomates se espolvorean las hierbas y unas gotas de aceite y se dejan otra media hora. Sacamos y pelamos.
Cocemos los espaguetis en agua hirviendo con sal, dejándolos al dente (un poco duritos en su interior).
Mientras, en una sartén con un fondo de aceite freímos los ajos y cuando estén dorados añadimos los pimientos cortados a tiras junto con los tomates confitados. Por último añadimos los espaguetis cocidos y rehogamos el conjunto.
Servimos calientes.
Este es uno de los platos de mayor aceptación dentro de nuestras costumbres alimentarias. Entra perfectamente dentro de la conocida dieta mediterránea por sus ingredientes típicamente latinos. Todos los ingredientes son protagonistas, pues cada uno posee unas características gastronómicas y nutricionales especiales.
La pasta aporta esencialmente los hidratos de carbono complejos, el almidón representa la fracción mayoritaria de este alimento lo que le confiere un valor energético alto. Esta característica hace que sea un plato recomendable en la dieta habitual de personas que precisen de energía como los niños, adolescentes, deportistas y profesionales con una actividad física intensa. Asimismo en situaciones de convalecencia, cuando haga falta aumentar el aporte energético, la pasta es un buen alimento para conseguirlo.
Son las verduras las que enriquecen nutricionalmente la receta aportando vitaminas del grupo B, minerales, antioxidantes (licopeno del tomate) y fibra, que acelera el tránsito intestinal y colabora en regular los niveles tanto de grasas como de azúcares (glucosa) en sangre.
Debido a las propiedades de la fibra, los ácidos grasos monoinsaturados del aceite de oliva y la acción antioxidante de las verduras se puede considerar este plato como cardiosaludable.
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