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Picamos la cebolla en brunoise (picadito muy fino) y la sofreímos a fuego medio en una sartén.
Cuando esté amarillenta la cebolla añadimos la calabaza troceada en cubos y los tomates pelados y cortados en cubitos.
Removemos el conjunto hasta que comience a deshacerse la calabaza.
Agregamos un vaso de agua, la hoja de hierbabuena y un poco de sal.
Dejamos cocer el conjunto unos 20 minutos y servimos caliente.
Este atractivo cóctel de vitaminas y minerales está indicado en todas las edades y situaciones fisiológicas.
La calabaza es un ingrediente que destaca debido a sus abundantes vitaminas, y antioxidantes entre ellos el betacaroteno o provitamina A, pigmento que le confiere el color naranja característico. Además, la calabaza es fuente de folatos, vitamina B3, y minerales diversos como el potasio, calcio y el fósforo.
El betacaroteno tras ser absorbido en nuestro cuerpo se transforma en vitamina A o retinol; esencial para la visión, el buen estado de la piel, los tejidos y para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.
La calabaza es una hortaliza que admite cualquier método culinario de preparación, pero es conveniente no cocinarla demasiado para que su sabor y valor nutritivo no se vean afectados.
Otro protagonista de este plato es el tomate. Las bondades gastronómicas de este fruto y sus derivados vienen siendo apreciadas desde hace mucho tiempo, aunque sólo recientemente se han empezado a conocer las virtudes que para la salud puede tener el licopeno, uno de los principales nutrientes que forman parte de su composición.
El licopeno es el carotenoide natural más común de los tomates y sus derivados. Carece de actividad provitamina A, pero presenta un alto poder antioxidante. Una ingestión alta de licopeno está asociada con una disminución del riesgo de padecer enfermedades crónicas, fundamentalmente cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Esta receta resulta apropiada para todas las edades, si además se tiene en cuenta su valor calórico moderado puede ser un plato muy adecuado para personas que deban restringir la energía de su dieta y si se prescinde de la sal añadida puede ser apto para dietas hiposódicas, aunque deberán privarse de él todas aquellas personas que sufran de enfermedades del aparato digestivo como hernia de hiato o gastritis.
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