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Cocemos los 2 huevos en agua con un poco de sal durante 10 minutos, los refrescamos en agua fría, los pelamos, picamos y reservamos.
Sofreímos la cebolla picada en brunoise (picadito en cuadraditos pequeños) con 4 cucharadas de aceite y la mantequilla y justo antes de que tome color incorporamos y rehogamos la harina.
Vertemos, poco a poco y removiendo con varilla la leche caliente.
Dejamos cocer hasta que la bechamel adquiera la consistencia que deseemos.
Añadimos las gambas cocidas y peladas así como los huevos duros picados.
Probamos de sal y ponemos al punto de nuez moscada; proseguimos en lenta cocción unos minutos.
Extendemos la bechamel sobre una bandeja, humedecida con agua.
Dejamos enfriar y formamos croquetas, pasando por huevo batido y pan rallado, y freímos en abundante aceite.
Servimos sobre lechuga picada y una salsa de tomate aligerada con nata líquida.
Las croquetas son un plato típico de la gastronomía española, que tradicionalmente ha sido utilizado para el aprovechar los ingredientes que sobraban de otras preparaciones, aunque poco a poco se ha ido refinando la receta y nos encontramos con variedades como ésta compuesta por marisco.
Son un alimento muy energético que contiene tres ingredientes básicos dentro de los hábitos alimentarios actuales: el huevo (proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro), la leche (proteínas, grasas, calcio y vitamina B2) y la harina (almidón y gluten). En este caso las gambas enriquecen el contenido en proteínas de calidad.
El valor calórico del plato viene determinado en gran medida por la técnica culinaria utilizada, una fritura, que conlleva la absorción de aceite por parte del alimento que se cocina. Si además sumamos las grasas saturadas del propio huevo y las de la leche junto a las que aporta el aceite de la bechamel, el resultado es una receta con un contenido alto en kilocalorías. Es precisamente por esta razón por la que resulta adecuada para todas aquellas personas que necesitan un aporte extra de energía como los niños, adolescentes, mujeres que están amamantando y deportistas.
Conviene recordar el alto contenido en purinas de las gambas, que se convierten en ácido úrico dentro del organismo, lo que puede empeorar la situación de personas con hiperuricemia o gota.
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